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¿CURA CONTRA EL CÁNCER DE PÁNCREAS?

¿CURA CONTRA EL CÁNCER DE PÁNCREAS?

De acuerdo con la OMS y los datos de Cancer Today, cáncer de páncreas es uno de los más agresivos y letales a nivel mundial…

Pepe Herrera

Fue a finales de enero de 2026 cuando el médico español Mariano Barbacid anunció que, junto con su equipo, había logrado la eliminación completa y duradera del cáncer de páncreas en ratones mediante una terapia combinada de tres fármacos. El anuncio desató una ola de especulaciones en distintos medios, donde pronto comenzó a hablarse de una “cura definitiva”. Esto alimentó el debate sobre cuándo podría estar disponible el tratamiento en humanos y si realmente significaba el fin del cáncer de páncreas tal como lo conocemos.

Ante esta ola de entusiasmo, la Dra. Nohemí Salinas Jazmín, del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la UNAM, impartió la conferencia “El legado del Dr. Barbacid: primer gran paso hacia la cura del cáncer de páncreas”, con el objetivo de aclarar los mitos surgidos tras el anuncio y explicar con precisión el verdadero alcance del avance científico.

El cáncer más letal – De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y los datos de Cancer Today, el cáncer de páncreas es una de las neoplasias más agresivas y letales a nivel mundial. Ocupa el sexto lugar entre los cánceres con mayor mortalidad, solo superado por pulmón, colorrectal, hígado, estómago y mama.

“Su alta mortalidad se debe principalmente a que suele diagnosticarse en etapas avanzadas, ya que se trata de un crecimiento silencioso que no presenta síntomas específicos en sus fases iniciales. Esta característica, sumada a la limitada eficacia de las opciones terapéuticas actuales, representa un gran desafío médico y científico”, mencionó Salinas Jazmín.

Dentro del cáncer de páncreas, el tipo más frecuente es el adenocarcinoma ductal pancreático, responsable de aproximadamente el 90–95% de los casos. Este tumor se origina en las células epiteliales de los conductos pancreáticos, que forman parte del componente exocrino del órgano, encargado de producir enzimas digestivas.

De manera general, la especialista indicó que los síntomas que pueden alertar sobre esta enfermedad incluyen pérdida de peso involuntaria, dolor abdominal irradiado a la espalda, ictericia (coloración amarillenta de piel y ojos) y prurito generalizado. Sin embargo, estas manifestaciones son inespecíficas y pueden confundirse con otras patologías, lo que dificulta el diagnóstico temprano.

Entre los factores de riesgo se encuentran la obesidad, el tabaquismo, ciertos patrones dietéticos, la pancreatitis crónica y la diabetes mellitus. También existe un componente hereditario en un pequeño porcentaje de los casos, particularmente cuando hay antecedentes familiares de primer grado. No obstante, la predisposición genética incrementa el riesgo, pero no determina de manera absoluta el desarrollo de la enfermedad.

Diagnóstico y tratamiento actual – El diagnóstico se realiza mediante estudios de imagen como tomografía computarizada contrastada y resonancia magnética. En muchos casos se confirma con biopsia obtenida por ultrasonido endoscópico. También puede evaluarse el marcador tumoral CA 19-9, aunque su utilidad es limitada para tamizaje debido a su baja especificidad.

En cuanto al tratamiento, la cirugía (como la pancreatoduodenectomía o procedimiento de Whipple) es potencialmente curativa, pero solo es viable en etapas localizadas. Sin embargo, la mayoría de los pacientes son diagnosticados cuando el tumor es localmente avanzado o metastásico, lo que impide la resección quirúrgica.

En estos casos se recurre principalmente a quimioterapia sistémica. Entre los esquemas más utilizados se encuentran FOLFIRINOX o la combinación de gemcitabina con nab-paclitaxel. La radioterapia puede emplearse en situaciones seleccionadas. También se investigan terapias dirigidas y estrategias basadas en biomarcadores moleculares en subgrupos específicos.

A pesar de estas estrategias, el cáncer de páncreas presenta importantes obstáculos terapéuticos. Las células tumorales desarrollan resistencia a los fármacos y generan un microambiente tumoral denso y fibroso (estroma desmoplásico) que dificulta la penetración de los medicamentos. Como consecuencia, la supervivencia global a cinco años se mantiene por debajo del 10–12%.

¿Qué aporta realmente la investigación de Barbacid?Para comprender el alcance del hallazgo, es necesario revisar la trayectoria científica detrás de él. Desde la década de 1980, el Dr. Barbacid ha sido pionero en el estudio del oncogén KRAS, mutado en más del 90% de los adenocarcinomas ductales pancreáticos.

KRAS codifica una proteína que actúa como interruptor molecular en la señalización celular. Cuando está mutado, permanece constitutivamente activado, promoviendo proliferación celular descontrolada, supervivencia tumoral y resistencia terapéutica. Forma parte de una red de señalización que incluye vías como RAF–MEK–ERK y JAK–STAT, entre otras implicadas en la tumorigénesis.

A partir de modelos murinos modificados genéticamente, su equipo demostró en 2019 que KRAS es esencial para el mantenimiento tumoral. Más recientemente, evaluaron una estrategia combinada que incluyó:

“En estos estudios, la terapia triple permitió que los ratones sobrevivieran más de 200 días sin evidencia detectable de enfermedad, con regresión casi completa de los tumores tras aproximadamente 100 días de tratamiento”, señaló la especialista.

Se trata de un resultado extraordinario en el ámbito preclínico, que demuestra la viabilidad biológica de atacar simultáneamente múltiples nodos críticos de la vía oncogénic

¿Es correcto hablar de “cura”? – El propio Dr. Barbacid ha aclarado en distintos medios que es fundamental matizar el alcance real de estos resultados. No se trata de un tratamiento disponible para pacientes, sino de hallazgos obtenidos en modelos animales.

En la misma línea, la Dra. Salinas subrayó que este avance representa el inicio de un largo proceso para transformar un descubrimiento experimental en un medicamento accesible y seguro.

Actualmente, el proyecto se encuentra en fase preclínica, etapa que conecta la investigación básica con los ensayos clínicos en humanos. Incluye estudios en cultivos celulares y modelos animales con el objetivo de evaluar eficacia, toxicidad y mecanismos de acción.

Tras la etapa preclínica, el siguiente paso son los ensayos clínicos en humanos, divididos en fases I, II, III y IV, donde se evalúan seguridad, dosis, eficacia comparativa, farmacocinética y eventos adversos. Solo una pequeña proporción de las moléculas investigadas logra completar con éxito este recorrido.

El desarrollo es largo y costoso. Se estima que serían necesarios alrededor de 30 millones de euros para iniciar ensayos clínicos. Hasta ahora se han recaudado aproximadamente 3,5 millones de euros, que permitirán avanzar en la validación regulatoria y en la transición hacia estudios en humanos.

Finalmente, las compañías farmacéuticas requieren evidencia robusta de seguridad y eficacia antes de invertir en producción y comercialización. Por ello, el aseguramiento de la calidad en estudios preclínicos es crucial: registro detallado de procedimientos, validación de modelos animales, control de reactivos, calibración de equipos y capacitación certificada del personal.

Este nivel de rigor es indispensable para garantizar datos reproducibles y confiables.

Hacia una solución – Aunque el avance representa un paso prometedor, aún no existe una cura definitiva y generalizable para el cáncer de páncreas. Los resultados deben interpretarse con prudencia científica.

Mientras tanto, el fortalecimiento del diagnóstico oportuno, la investigación traslacional y la identificación de biomarcadores predictivos continúan siendo pilares fundamentales para mejorar el pronóstico de esta enfermedad.

Información: GlobalUNAM / Imagen: GlobalUNAM   

La Voz del Árabe (LVÁ) – VIDA y SALUD – Cd. de México, marzo 11 del 2026

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