– La masturbación continúa rodeada de mitos, tabúes y juicios morales.
Michel Olguín Lacunza
A pesar de ser una conducta sexual humana común y natural, la masturbación continúa rodeada de mitos, tabúes y juicios morales. Sin embargo, desde la perspectiva médica y psicológica, se reconoce como una práctica que puede tener diversos beneficios para la salud física y mental, siempre que no se realice de forma compulsiva ni interfiera con la vida cotidiana.

En entrevista para UNAM Global, Jeremy Cruz, maestro en Salud Mental Pública y médico psiquiatra de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó que la masturbación es una conducta normal presente en todas las orientaciones sexuales, identidades de género y etapas de la vida.
¿Qué es la masturbación? – La masturbación consiste en la estimulación voluntaria de los propios genitales con el objetivo de generar placer sexual. Desde el punto de vista clínico, no se considera una conducta patológica, sino una expresión de la sexualidad humana.
Durante la excitación y el orgasmo se produce la liberación de endorfinas, oxitocina y otras sustancias neuroquímicas asociadas al bienestar, la relajación y la reducción del estrés, lo que puede favorecer el descanso y el estado de ánimo.
Beneficios físicos – Diversos estudios observacionales han encontrado que, en los hombres, una mayor frecuencia de eyaculación se asocia con un menor riesgo de cáncer de próstata. Sin embargo, el especialista aclaró que se trata de asociaciones estadísticas, no de una relación causal directa ni de un método de prevención médica.
En el caso de las mujeres, la estimulación sexual puede favorecer el fortalecimiento del suelo pélvico y mejorar algunos síntomas sexuales asociados a la menopausia, como la sequedad vaginal o las molestias pélvicas, aunque no sustituye tratamientos médicos cuando estos son necesarios.
Beneficios psicológicos – Desde el ámbito de la salud mental, la masturbación puede contribuir a la disminución del estrés y la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y favorecer el autoconocimiento corporal. Además, al promover la relajación, puede ayudar a conciliar el sueño.
El especialista señaló que un mayor conocimiento del propio cuerpo puede relacionarse con una mejor regulación emocional y con una vivencia más sana de la sexualidad.
Mitos frecuentes – Entre los mitos más difundidos se encuentran la idea de que la masturbación provoca disfunción eréctil, depresión, disminución de la testosterona o alteraciones físicas, lo cual carece de sustento científico.
También persiste la creencia de que las fantasías sexuales son perjudiciales para la salud mental. Al respecto, el psiquiatra explicó que las fantasías sexuales forman parte del desarrollo humano y no afectan negativamente la función psicológica.
Frecuencia – No existe una frecuencia “ideal” o universalmente recomendada. La masturbación es saludable mientras no se convierta en una conducta compulsiva ni afecte las relaciones sociales, laborales o de pareja. En esos casos, se recomienda acudir a atención especializada.
En pareja – La masturbación también puede formar parte de la vida sexual en pareja como una práctica no penetrativa, basada en el consentimiento y la comunicación. Expresar gustos, límites y preferencias favorece una mejor salud sexual y relacional.
“Lo importante es dejar atrás los prejuicios y comprender que la masturbación puede ser una forma de autocuidado y conocimiento personal”, concluyó el académico.
Información: GlobalUNAM / Imagen: GlobalUNAM
La Voz del Árabe (LVÁ) – VIDA y SALUD – Cd. de México, febrero 18 del 2026
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