La Voz del Árabe

HOSTERÍA DE SANTO DOMINGO

HOSTERÍA DE SANTO DOMINGO

La Hostería de Santo Domingo fue uno de los restaurantes más populares del centro de la ciudad.

La Hostería de Santo Domingo es conocida como uno de los restaurantes más longevos de la Capital del país, ubicada en la calle Belisario Domínguez de la Colonia Centro – Centro Histórico de la Alcaldía Cuauhtémoc es uno de los lugares con más tradición histórica y gastronómica en el país, sin mencionar que ocupa el predio del Convento Santo Domingo. Este lugar mítico fue inaugurado oficialmente el 4 de agosto de 1860 y desde entonces ofrece todos los días un servicio excelente con el típico cariño de la cocina mexicana.

La Hostería de Santo Domingo fue uno de los restaurantes más populares del centro de la ciudad. Se ubicaba en lo que alguna vez fue parte del Templo de Santo Domingo de Guzmán, que se encuentra a unos pasos. La plaza es bastante importante en esta zona, sin embargo, el restaurante es más famoso por su decoración y comida, que por su historia.

Partes del edificio datan del siglo XVI y muchas puertas y ventanas han sido alteradas desde su construcción hace 500 años. Hoy el patio está cubierto y hay ventanas de vidrio.

Especializada en cocina colonial, la Hostería de Santo Domingo no decepcionó a nadie. Con precios muy accesibles y platillos para cualquier momento, una de sus especialidades fue probar los chiles en nogada que se servían de julio a septiembre, pero la Hostería los ofrecía todo el año.

De acuerdo con las Leyes de Reforma promulgadas por Benito Juárez a mediados del siglo XIX, numerosos edificios religiosos fueron fraccionados y vendidos a particulares, quienes los reutilizaron para nuevas actividades, como en este caso, en que parte de lo que fuera el gran convento de los dominicos construido en el siglo XVI se adaptó desde mediados del siglo XIX para la fonda que lleva el nombre del ex convento.

El 4 de agosto de 1860, nace la Hostería de Santo Domingo en lo que fuere parte del Convento de Santo Domingo de Guzmán, en la actual calle Belisario Domínguez No. 72, antes Calle de la Cerca de Santo Domingo El Grande No. 6. Con 157 años, la Hostería de Santo Domingo fue testigo de los acontecimientos y cambios que se han desarrollado en el Centro Histórico de esta ciudad desde aquellos ayeres.

Una de las versiones cuenta que los frailes que habitaban el Convento de Santo Domingo, edificio que albergaba a la Hostería y que ha sido considerado como monumento colonial y patrimonio del Centro Histórico de la Ciudad de México, debían un año de cera, cuentas por concepto de velas y veladoras, y no tenían dinero para saldar la cuenta al proveedor, ante esa circunstancia, el procurador del convento solicitó autorización a la mitra para venta de la finca, operación que fue concedida por la cantidad de 800 pesos según consta en las escrituras originales.

Este predio era sólo una parte de la superficie total del convento, ya que la propiedad completa limitaba al sur con la calle de la Cerca de Santo Domingo, al oriente con la calle de los Sepulcros (hoy Brasil), al poniente la calle de la Pila Seca, hoy República de Chile, y al norte con la calle de Las Trancas de Santo Domingo, hoy República de Perú.

El nombre de las calles tenía su origen en su ubicación con respecto a la finca, por ello la calle del sur se nombró “Calle de la Cerca de Santo Domingo”, pues la puerta del Convento daba al sur, la calle oriente se denominó “Calle de tos Sepulcros”, pues ahí se ubicaba el atrio de la iglesia y era utilizado como panteón, la calle poniente se denominó “Calle de la Pila Seca”, ya que en ella existía una pila donde la gente se abastecía de agua para sus casas y esta se secó, la calle norte se denominó “Calle de las Trancas de Santo Domingo”, ya que en ella se encontraba la parte trasera de la Iglesia de Santo Domingo.

La Hostería de Santo Domingo albergaba entre sus anchos muros el testimonio de todo lo acontecido desde sus inicios, comenzando con las actividades religiosas de los frailes cuando el edificio funcionaba como convento, hasta hace poco, las expresiones de satisfacción de los miles de personalidades que probaron los más exquisitos platillos de la tradicional Comida Mexicana.

El lugar fue tradicionalmente visitado por artistas, políticos y por muchos turistas, nacionales y extranjeros. La visita a este sitio era obligada al pasear por el Centro Histórico, pues era ahí donde podían degustar los platillos típicos de la gastronomía mexicana.

Aunque con modificaciones, el edificio aún conserva las características originales definidas por altos muros en las dos plantas y viguerías de madera, integrado todo con una decoración de carácter nacionalista, en donde el colorido y el gusto por lo mexicano es la constante.

La Hostería contaba con un mural al fondo del restaurante, convenientemente alumbrado, mostraba la Plaza de Santo Domingo contemplada de sur a norte, en los primeros años de la vida independiente de México, se podían observar los edificios que rodean la plaza y dentro de ella una diligencia que llega a la ciudad, una carreta arrastrada por cuatro caballos, un evangelista sentado en una mesa donde escribe alguna misiva para un ranchero, el evangelista tiene a la mano una gran sombrilla para extenderla en el caso de lluvia o fuerte sol, un puesto de loza y otro con comestibles, un policía que conduce a un ebrio ensombrerado, clérigos que pasan con diferentes hábitos, niños jugando, gente de frac, guardias de la aduana hoy edificio de la Secretaría de Educación Pública y el antiguo Palacio de la Inquisición, antigua Escuela de Medicina, cabe señalar que el mural fue pintado especialmente para la Hostería por el maestro Antonio Albanés en 1956 y posteriormente fue reproducido en los billetes de mil pesos que circulaban en la década de los años ochenta.

La hostería merecía reiteradas visitas, tanto el mole, como los chiles en nogada, así como los gusanos de maguey y los escamoles eran cocinados de acuerdo a la rica tradición gastronómica de nuestro país. Por sus más de ciento cincuenta años de tradición, la fonda de Santo Domingo fue considerada como la más antigua de la Ciudad de México. 

Un personaje, según platicaban, que permanece renuente a abandonar lo que alguna vez fue su hogar, se refirieren al fantasma del monje dominico que hacía sus apariciones por todo el predio, incluidos los interiores de La Hostería de Sto. Domingo. Era un clérigo encapuchado cuya estampa transmitía el mismo misterio que serenidad, pero sobre todo una profunda impresión y sentimiento de vacío para todos aquellos que bajo el manto nocturno lo pudieron contemplar.

Se dice que este espectro solamente se dejaba ver a primeras horas de la madrugada y su principal característica era que a diferencia de otras almas que se niegan a ir a un lugar de descanso eterno, éste permanecía casi imperceptible. Algunas versiones aseguran que yace estático, apareciendo siempre en el mismo lugar como si estuviera custodiando un tesoro, una riqueza que yace oculta en los suelos o los muros de adobe de estilo colonial y que probablemente fue consignada a su responsabilidad por la cual, quedó encadenado a este mundo.

Algunas otras versiones aseguran que lo vieron vagando por ese edificio, como recorriendo los caminos que alguna vez en vida trazó con sus pasos, que ahora sin sombra y sin un cuerpo aparente se siguen repitiendo hasta la eternidad. Esta versión aseguraba que se trataba de uno de los monjes que atendiendo las consecuencias de las Leyes de Reforma, fueron expulsados de su actual convento a finales del Siglo XIX y que murieron en el traslado a una nueva residencia y así sin un último lecho, su alma retornó eternamente a lo que fuera su hogar vitalicio.

Sea como fuere, este personaje que fue parte de la cultura popular, es también una evidencia del pasado, que lo mismo que nuestros platillos, se seguía manifestando día a día en La Hostería de Sto. Domingo como prueba de un pasado de esplendor que se niega a quedarse atrás y que incluso, hay quienes aseguran que ese gran tesoro que el alma del monje se niega a abandonar era el sazón de las ollas de La Hostería de Sto. Domingo, que todos los días, sin faltar uno solo, regalan mil delicias y manjares a todo el que llega hasta nuestro portal. 

¿POR QUÉ CERRARON “LA HOSTERÍA DE SANTO DOMINGO”?

EXCELSIOR – 25 / mayo / 2025 – El restaurante más antiguo de la CdMx – En el año 2020, La Hostería de Santo Domingo, que ostentaba el título del restaurante más antiguo de México con más de 160 años de trayectoria, cerró sus puertas debido a la emergencia sanitaria por COVID-19 y nunca volvió a operar.

En ese momento, Salvador Orozco, gerente del establecimiento, desconocía que ese sitio, donde se sirvieron emblemáticos chiles en nogada a figuras como Artemio del Valle Arizpe, Agustín Lara e Ignacio López Tarso, estaba por cerrar definitivamente.

Se dice que el cierre se debió principalmente a problemas económicos y a las complicaciones para adaptar el local a las nuevas medidas sanitarias, como instalar terrazas o mesas al aire libre. Sin embargo, también se mencionan posibles conflictos familiares o personales como causa del cierre. El cierre de La Hostería de Santo Domingo generó una oleada de reacciones en redes sociales, donde cientos de personas expresaron su tristeza y enojo por el fin de una era.

Muchos compartieron anécdotas personales: cenas familiares, celebraciones especiales o simplemente recuerdos de su primer chile en nogada. Algunos usuarios calificaron el hecho como «un golpe más a la memoria histórica del Centro».

Hasta el momento, el futuro del inmueble que albergaba a La Hostería de Santo Domingo es incierto. Aunque el edificio se encuentra protegido por su valor histórico, no está claro si existe una declaratoria formal como monumento histórico por parte del INAH. Esto podría permitir ciertos usos comerciales mientras se conserve la facha y estructura original. La familia que operaba el restaurante ha manifestado su intención de reubicar el concepto en otro punto de la ciudad, aunque admiten que será difícil replicar la atmósfera y el simbolismo del lugar original.

Por ahora, están en búsqueda de un nuevo espacio donde puedan continuar con la tradición gastronómica que caracterizó al restaurante por más de 160 años. Si bien el local físico ha cerrado, el legado de La Hostería de Santo Domingo podría mantenerse vivo a través de proyectos culturales, publicaciones y esfuerzos por documentar su historia.

Información: CdMx / Imagen: Internet   

La Voz del Árabe (LVÁ) – MÉXICO – Cd. de México, noviembre 14 del 2025

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