– Entre 1933 y 1946 se construyó el Hotel del Prado, uno de los ejemplos más impresionantes de la arquitectura contemporánea mexicana.
El Hotel del Prado, 1933 a 1985, es uno de los 49 Inmuebles demolidos más recordados de la Ciudad de México. Fue un imponente edificio, ubicado sobre la céntrica Avenida Juárez, Colonia Centro, Zona Poniente, entre las calles de Revillagigedo y Azueta, tenía una vista privilegiada a la Alameda Central, lo que atrajo la atención inmediata de los visitantes. En el 1985 se derrumbó por causa del terremoto fatídico que vivió la Ciudad de México. Lo único que pudo rescatarse fue el mural de Diego Rivera que había en el vestíbulo, que permitió el nacimiento del Museo Mural Diego Rivera.
A mediados de 1947 abre sus puertas el Hotel del Prado, uno de los lugares más famosos y de interés de la capital mexicana del siglo pasado. La construcción de esta obra, considerada fundamental dentro de la arquitectura contemporánea mexicana, estuvo a cargo del arquitecto Carlos Obregón Santacilia.
Obregón Santacilia dice que el 15 de mayo del 32, en una reunión en la secretaría de Hacienda, el ingeniero Pani le dijo “¿qué le parecería construir dos grandes hoteles en la ciudad? Hay que hacer unos hoteles como los de París”. Uno sería el Hotel Reforma y otro el del Prado. Para éste, según cuenta Obregón Santacilia, se expropiaron varios terrenos frente a la Alameda que luego, sin seguir las disposiciones legales, se vendieron a un particular, Alfonso Peón —hombre de paja de Pani, dice Obregón. En abril del 33, Pani, como secretario de Hacienda, aprobó el proyecto de Obregón Santacilia para el Hotel del Prado—, hasta ahí, supongo, éste no veía nada malo aun en el proceder de aquel.
Todo iba bien hasta que Ricardo, Rico Pani dijo en público que su papá no obedecía órdenes del presidente, Aberlardo Rodriguez, sino de Calles —lo que probablemente fuera cierto. Rodríguez destituyó a Pani y empezaron los problemas. A finales del 34 Pani le quitó el proyecto del hotel de su propiedad —el Reforma— a Obregón para dárselo a Mario, su sobrino recién llegado de París. De él dice Obregón: “no tiene disculpa alguna en su actitud, al haber aceptado sin asomo de decencia el que se me despojara de mis obras para dárselas a él. Cuando vino de Europa un año antes de recibir su título de arquitecto en la caduca, aunque cacareada Ecole de Beaux Arts de París, yo lo recibí cordialmente en mi oficina.”

Tras varias décadas de esplendor, el Hotel del Prado resultó seriamente afectado por los sismos del 19 y 20 de septiembre de 1985. A pesar de los daños en la estructura, hubo tiempo suficiente para rescatar el famoso mural y trasladarlo a poca distancia de ahí, —al lugar en donde antes estuvo el estacionamiento del Hotel Regis— y que hoy ocupa el Museo Mural Diego Rivera.
Entre 1933 y 1946 se construyó el Hotel del Prado, uno de los ejemplos más impresionantes de la arquitectura contemporánea mexicana. Carlos Obregón Santacilia fue el encargado de realizar este edificio, por el cual obtuvo el Premio de la Exposición de Arquitectura en Estocolmo, Suecia y el Premio Nacional de Arquitectura.
Además de las lujosas instalaciones, el cine, la alberca exterior y los diversos establecimientos comerciales que ahí se encontraban, el Salón de los Candiles contaba con el célebre mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central«, pintado por Diego Rivera.
Antes de su apertura, en 1947, el arquitecto Obregón propuso a Diego Rivera la realización de un mural para el salón comedor Versalles. El tema propuesto para la obra fue la Alameda Central, por su cercanía con este importante parque público. En 1960, el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central fue trasladado al vestíbulo del hotel. Para realizar este movimiento, se construyó una estructura metálica que sirve como soporte para el mural.
Durante los sismos ocurridos en septiembre de 1985 en la ciudad de México, el Hotel del Prado quedó casi destruido, el restaurante que albergó inicialmente al mural de Rivera estaba completamente en ruinas, pero el mural, ahora en el vestíbulo, se pudo rescatar.
El mural de Diego Rivera tenía que ser desplazado, así que se eligió el predio que servía como estacionamiento del Hotel Regis, en las calles de Balderas y Colón para su nueva ubicación. El mural se protegió con manta de cielo y adhesivos para evitar que se dañara el fresco, además, se cubrió con tableros de madera y hule espuma. En la parte posterior, la estructura metálica se cubrió con espuma de poliuretano.
El 14 de diciembre de 1986 se procedió a realizar el traslado de la monumental pieza. La operación, coordinada por la secretaria de Obras y Servicios del DDF y la Comisión de Vialidad y Transporte Urbano, duró alrededor de 12 horas y requirió el esfuerzo de más de 300 trabajadores.
Carlos Obregón Santacilia, nació en la ciudad de México el 5 de noviembre de 1896. Estudió en la Academia de San Carlos, de donde se recibió en 1924. Un año después hizo su primer proyecto, la escuela primaria Benito Juárez, en la ciudad de México, de estilo neocolonial, que, en aquellos años, tras la Revolución, se juzgaba la respuesta adecuada al afrancesamiento que había imperado durante los últimos años del porfiriato. En 1928, hizo las oficinas de la Secretaría de Salud, ya con un estilo Art Decó sobrio que irá depurando hasta sus últimas obras, como el Hotel del Prado, frente a la Alameda, o las oficinas del Instituto Mexicano del Seguro Social, de 1950. Obregón Santacilia fue también promotor de concursos, como el de la vivienda obrera, en los años 30, que ganó Juan Legarreta, y escribió varios libros sobre la condición y características de la arquitectura mexicana a mediados del siglo XX.
Información: Hotelesmx / Imagen: Agencia
La Voz del Árabe (LVÁ) – MÉXICO – Cd. de México, agosto 29 del 2025
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