-Una mujer siempre será una mujer, una dama que la podremos ver como el sentimiento nos ordenen de primera vista que podrá continuar por años…
Luis Miguel Cobo
Miré a averiguando una mesa, dentro de una cafetería en avenida Juárez, buscaba un lugar vacío y lo más alejado de la gente, de preferencia junto a la ventana. De lejos lo encontré y caminé hacia la mesa vacía.
Delicada, fina, como de cuarenta años, diría que hasta sensual. De piel blanca, muy blanca, sus facciones muy bonitas, lo contrario a fea, muy bien podía ser una “gran dama de sociedad”, ¿su cuerpo? No supe, el uniforme no dejaba ver nada.
Me atendió muy bien, mucho mejor que las anteriores y todas las otras meseras. Me miró y luego me volvió a mirar, ella tenía algo, no sabía qué, regresó a mi mesa y volvió a mirarme, tenía una mirada nueva para mí, ella era nueva en el restaurante.
Se desapareció por un rato, la buscaba para sólo mirarla de lejos, hasta que regresó, la miré, me sirvió más café de manera muy amable, le dije gracias, se retiró sonriendo, leve, y la miré, sí, era guapa, tenía cierta personalidad inquietante, me gustaba.
La observé cómo atendía las demás mesas, lo hacía bien, pero me miraba, de reojo coqueteando, me gustaba su mirada.
Caminaba alegre y sus facciones eran igual. Le pregunté cuando me llevó la cuenta, —¿te gustaría platicar con un nuevo amigo? —Lo pensó y dijo,
—Sí… Pero, es que soy casada… —dijo de inmediato, se notó nerviosa, mirándola de frente, aún sentado respondí,
—Yo también, —mirándome varios segundos respondió,
—Bueno sí, cuándo, —de inmediato dije,
—Hoy…
—Pero… es que salgo tarde, —respondió nerviosa sin dejar de verme,
—Te espero, ¿a las once y media está bien?
—Sí, —dijo sonriente, —¿por qué no? —Sin quitar su mirada, mirándonos, preguntó, —¿y tu esposa?
—En su casa, —le dije, —¿y tu esposo?
—En la suya, —dijo más sonriente aún, —¿entonces qué, te esperas?
—Sí, me espero, —dije, —¿en dónde?
—Aquí… ¿te mando más café?
—Sí, por favor, —hablaba sin dejar de mirarla,
—¿Y luego qué? —Preguntó,
—Nos vamos, a ver a dónde…
—Ah bueno, entonces no te me vayas, espérate aquí…
Me quedé esperando hasta que salió. Nos fuimos a uno de esos lugares abiertos las veinticuatro horas, en la Zona Rosa, cerca de donde estábamos.
Desde ese día entendí que una mesera es una “gran dama”, una excelente fémina. Es una mujer amiga y un ser humano encantador que te puede tratar mejor que nadie, con eso basta… Ella ha sido mi mejor amiga desde hace varios años.
—¿Y tu esposo qué onda…? —Le pregunté de camino a la Zona Rosa, me miró rápidamente y respondió sonriendo,
—En su casa…
FiN…
© – ® 2025 – México – Del libro “CRÍTICA DE LA RAZÓN INSENSIBLE” ® – México D.F. 2022 – Todos los derechos reservados. Luis Miguel Cobo / La Voz del Árabe / La Voz del Arte – NOTA MUY IMPORTANTE: Todas las historias contenidas en este libro son creación del autor, de su imaginación, por lo que cualquier semejanza con la realidad es responsabilidad única y directa de la imaginación del lector, que conste…
La Voz del Árabe / La Voz del Arte: Autorizan la reproducción de este cuento a condición de que cite la fuente y que no sea modificado en ninguna de sus partes, ortográfica y redacción, no podrá ser utilizado con fines comerciales. Favor de informar dónde y cuándo se publica a: lavozdelarabe.int@gmail.com.
Imagen: LVÁ -Lm
La Voz del Árabe (LVÁ) – Vamos a Leer – Cd. de México, febrero 5 del 2025
Las declaraciones y opiniones expresadas en esta publicación sitio web en Internet son exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de La Voz del Árabe.
