-La mente hace y deshace a su gusto cuando la dejamos libre, los sentidos reaccionan ante los detalles que nos son fascinantes, así como la belleza femenina…
Luis Miguel Cobo
Hermosa mujer que pude ver dentro de una cafetería, tan hermosa que no supe qué pedir cuando la miré de frente y tan cerca, su cabello oscuro le caía sobre los hombros, su carita de muñeca me sonreía libremente, yo sólo mirándola me quedé, mudo, pensando en ella, imaginando en ella y por ella cualquier atrocidad que la vida dentro de un instante nos hace configurar en tan sólo diez segundos…
Miraba la carta de la cafetería sin poder leerla, la miraba a ella, podía leer en su cara que me decía algo, trataba de descifrar aquel lenguaje visual mental dentro de su mente y no salía nada, no podía adivinarla por nada, sólo nos mirábamos por segundos, quizá micras en las que yo viajaba por un universo sólo mío, sin tiempo ni distancia alguna, ella estaba ahí, esperando tanto como yo… pude mirar partes de su cuerpo, de cadera notable y cintura angosta, bajita, sus pechos se notaban pequeños debajo de aquella blusa roja estilo Polo, seguramente jóvenes y hermosos, tan firmes como su mirada en aquellos segundos, era ella Lupita según su gafete, tan hermosa como la imaginaba, y la imaginé aún más, desnuda de mente frente a mí, desnuda de cuerpo junto a mí, acariciando su forma de ser tan hermosa que sería, acariciando su cuerpo, sintiendo su sonrisa y sintiendo su piel al desnudo junto a mí, a un lado de la vergüenza y la pena, solamente entre los dos, entregando sonrisas y un poco de nuestro ser, desnudos ambos sintiéndonos los dos, acariciando nuestros corazones y besando nuestras almas, solamente Lupita y yo. Ella junto a mí, una piel morena hermosa sería mía, sólo mía, y de ella sería yo cuando lo pidiera…
La miraba y no me cansaba, las micras de segundo pasaban y a ninguno preocupaba, el tiempo no contaba, no tenía valor alguno, sólo éramos ella y yo, ahí en ese lugar, en esa hermosa terraza llena de mesas, solos y mirándonos, de frente y sonriendo, pensando e imaginando cosas, ella de mí, yo de ella, el aire soplaba y movía su cabello de un lado, me gustaba y ella sonreía, volteaba, las miradas volvían a chocar, me gustaba y no lo podía remediar, era Lupita, la hermosa mujer que después de un tiempo en tan sólo un segundo me había cautivado, atraído de tal manera que sería capaz de… todo, de todo, sólo tenerla junto a mí desnuda de cuerpo y alma, ella así, aun mirándome el tiempo pasaba corriendo, volando y mirándonos aún estábamos ahí en la terraza…
Me miraba y no decía nada, yo también la miraba sin porder contener las ganas de decirle, de gritarle que me gustaba, que me había hechizado y que no sabía por qué, me daban ganas de gritarle y a todos los demás que ya sentía que la quería porque ya la deseaba, que, con tan sólo haberme visto y sonreído, así como lo había hecho me había deshecho…
Tanto tiempo transcurrió de estar ahí, ella mirando y esperando, yo mirando y sonriendo, sin saber qué decir, cómo decirle que me gustaban sus ojos, su mirada y su sonrisa, su voz y ella toda, de repente se movió para ver hacia un lado, caminando fue a ver a alguien, pude ver su cintura, exquisita, de caderas hermosas, regresó al lugar donde estaba y al mirarme sonrió de nuevo, sus ojos pícaros empezaban a decirme cosas que sólo ella sabía y yo sentía, el tiempo transcurría, no sabía cuánto, el tiempo no existía, ni ese día ni hoy, pero ella y yo sí existíamos, mi corazón latía y el de ella también, ambos lo sabíamos, lo sentíamos, necesitaba hablarle y ella necesitaba que le hablara, ninguno sabía cómo empezar a decir algo, todo se estaba quedando en tan sólo miradas, pícaras y fulminantes al mismo tiempo, me gustaba y le gustaba, se sentía, la sentía sobre mí fustigándome con su mirada seria cuando levantó la ceja derecha y movió tan sólo unos centímetros su hermoso torso mostrando su pecho de la manera más discreta pero a gritos mediante el lenguaje del cuerpo, lo noté enseguida, estaba diciendo algo, coqueteando, porque así lo sentí en el momento que mi corazón latió más de prisa, fue energía pura, sólo entre ella y yo, no había nadie más en esa terraza donde el sol empezaba a golpear el lugar, el tiempo transcurría y no sabía cuánto, no me importaba, con tan sólo verla de frente ahí de pie, casi junto a mí, esperaba a que hablara, me resistía a hacerlo, deseaba decirle solamente un “me gustas hermosa…”
Tan sólo habían transcurrido cinco o diez segundos cuando ella habló y me dijo, de manera hermosa y tierna, agradable y hasta sensual, con su voz que me daba las tonadas más agradables que hacía tiempo no escuchaba,
—Hola… buenas tardes… ¿qué va a tomar hoy, su café como siempre, con azúcar de dieta…?
FiN…
© – ® 2024 – México – Del libro “CRÍTICA DE LA RAZÓN INSENSIBLE” ® – México D.F. 2022 – Todos los derechos reservados. Luis Miguel Cobo / La Voz del Árabe / La Voz del Arte – NOTA MUY IMPORTANTE: Todas las historias contenidas en este libro son creación del autor, de su imaginación, por lo que cualquier semejanza con la realidad es responsabilidad única y directa de la imaginación del lector, que conste…
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Imagen: LVÁ -Lm
La Voz del Árabe (LVÁ) – Vamos a Leer – Cd. de México, diciembre 11 del 2024
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