La Voz del Árabe

NUESTRO PRIMO AMERICANO

NUESTRO PRIMO AMERICANO

– De mucho tiempo atrás, he tenido la intuición de que la pieza “Nuestro Primo Americano” puede develarnos no pocas de lo que los antropólogos llaman: “llaves de la cultura”

 Alberto Peralta Merino*

Aficionado de tiempo atrás a apreciar las representaciones teatrales, el silencio que envuelve a la pieza teatral: “Nuestro Primo Americano”, constituye uno de los misterios de la cultura que da de vueltas por mi ánimo de manera reiterada, una y otra vez.

Ignoro quién es su autor, jamás la he leído y ni siquiera la he visto editada en español o en inglés, la lengua en la que originalmente fue escrita.

Nunca tampoco la he visto representada en escena y desconozco su trama, lo más cercano a su representación fílmica es el pasaje de una cinta en el que, un público enardecido, quiere linchar a un actor, por ser hermano de James Wilkes Booth, y que es caracterizado por Dick Burton, para, a fin de cuentas, terminar ovacionándole ante su presencia escénica, sentado en una silla regia caracterizando el papel de Hamlet.

El Viernes Santo, 14 de abril de 1865, el presidente Abraham Lincoln asistió al teatro Ford de la Ciudad de Washington, y acaso, como Cesar en la tragedia de Shakespeare, habría ignorado alguna nota aclaratoria de advertencia que, al no leerla, hizo que “el destino se asociara con la traición”.

El actor James Wilkie Booth no era en aquella ocasión parte del elenco en la representación de “Nuestro Primo Americano”, hizo frente, eso sí, al espectáculo público del proceso en el que, tanto él como los conjurados que le acompañaron en la conspiración-debidamente acreditada en juicio- se vieron constreñidos a responder ante la opinión pública y la ley por el crimen perpetrado.

En la actualidad, en la que es abatido Mark Vilets en Butler, Pensilvania, sin dar cuenta a la ley y a sus conciudadanos de el “iter criminis” que lo llevó a la comisión culpable del hecho clave del momento, valdría la pena que se pusiera en escena la misteriosa obra, y acaso con ello podrían develarse no pocos de los misterios que rondan la vida pública de la actual generación.

A diferencia de Viles, Booth logró huir cabalgando a galope, pese a la fractura de peroné que el salto del palco presidencial a la escena le produjo, tras arengar al público expectante con la siguiente locución: “así mueren los tiranos”.

De mucho tiempo atrás, he tenido la intuición de que la pieza “Nuestro Primo Americano” puede develarnos no pocas de lo que los antropólogos llaman: “llaves de la cultura”; desentrañando acaso, entre otros misterios, el que encierra el profundo silencia escénico y editorial en que se ha visto envuelta desde el fatídico Viernes Santo de 1865.

 

*Alberto Peralta Merino – Egresado del Instituto Oriente de Puebla. Abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho de la Ciudad de México. Miembro de la comisión dictaminadora del Colegio electoral de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión bajo la dirección del Dip. Miguel Montes García. Jefe del departamento jurídico de consultas de la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Secretaria de Turismo. Asesor constitucional y legislativo del asambleísta Alejandro Rojas Díaz-Durán. Asesor constitucional y legislativo del Diputado Alberto Amador Leal. Asesor constitucional y legislativo de la Diputada Josefina Buxadé Castelán. Ha sido editorialista de “El Financiero” sección análisis, El Universal (Puebla-Tlaxcala) Diario Cambio, Diario Enlace. Actualmente es editorialista de los portales E-consulta Puebla y sdpnoticias. Comentarista en programas de radio en Puebla y en la Ciudad de México bajo las conducciones de José Luis Ibarra y Adip Sabag, y en el programa “Sábados con Saldaña”. Autor del ensayo “México ante la encrucijada del agua”, Ed. Volcanes 2007. “El Senador y su sombra y otros ensayos”, editado por Academia de Medicina Estética, Cámara de Comercio de la Ciudad de México y el Partido del Trabajo. Autor de la novela: “El Retablo del Perdón”, en edición de autor. Premio de ensayo sobre los Derechos Humanos en la Constitución de 1857 otorgado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Ha impartido cátedras de Derecho Económico, Derecho Internacional Público y Técnicas de la Investigación, en la Universidad Iberoamericana de Puebla, UDLAP, y Escuela Libre de Derecho de Puebla. Colaborador en La Voz del Árabe con la columna: “El Camaleón Cristalino”.

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Información: RUP / Imagen: Agencia

La Voz del Árabe (LVÁ) – CULTURA – Cd. de México, julio 17 del 2024

 

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