HARÉN

– Tradicionalmente se ha entendido este espacio privado como un lugar que sirve para mantener la modestia, el privilegio y la protección de la mujer.

El término harén o harem, «santuario» «un lugar sagrado inviolable, harén; miembros femeninos de una familia», del árabe: «algo prohibido”,​ se refiere propiamente a los espacios domésticos que están reservados para las mujeres de la casa en una familia musulmana. ​ El término se refiere en general a las esposas u otras mujeres relacionadas en antiguas familias aristocráticas, así como al área aislada y apartada de una casa reservada para ellas. ​ Entre los otomanos y safávidas se usaba también el término sarāy, serrallo o “palacio”. Es un lugar sagrado e inviolable, prohibido a cualquier hombre que no sea un miembro de la familia inmediata.

Instituciones similares han sido comunes en otras civilizaciones del Mediterráneo y Medio Oriente, especialmente entre familias reales y de clase alta, ​el término se usa a veces en otros contextos. La institución del harén floreció en las sociedades musulmanas durante las sucesivas invasiones y conquistas en las regiones del Mediterráneo y el oriente medio, África e India, posiblemente como resultado de adoptar las prácticas que ya eran comunes en la cultura persa.

Tradicionalmente se ha entendido este espacio privado como un lugar que sirve para mantener la modestia, el privilegio y la protección de la mujer. Un harén puede albergar a la esposa o esposas de un hombre, a sus hijos varones pre-púberes, a sus hijas solteras, trabajadoras domésticas y otras parientes solteras. En harenes reales del pasado, las concubinas del príncipe también eran alojadas en el harén. En el pasado, algunos harenes estaban custodiados por eunucos a quienes se les permitía estar dentro. La estructura del harén y el nivel de monogamia o poligamia ha variado según las personalidades de los miembros de la familia, la situación socioeconómica y las costumbres locales. ​En la arquitectura residencial tradicional persa, los cuartos de las mujeres eran conocidas como andaruni que significa adentro, y en el subcontinente indio como zenana.

Aunque la institución ha experimentado un fuerte declive en la era moderna gracias al aumento en la educación y las oportunidades económicas para las mujeres, así como a las influencias occidentales, la práctica de encerrar o aislar a las mujeres todavía es practicada en algunas partes del mundo, por ejemplo, en las zonas rurales de Afganistán o en estados conservadores de la región del Golfo Pérsico. ​

En Occidente, concepciones orientalistas imaginarias del harén como un mundo oculto de subyugación sexual donde numerosas mujeres se apoltronan en poses sexualmente sugestivas han influido en muchas pinturas, obras teatrales, películas y obras literarias. ​Algunas pinturas del Renacimiento europeo que datan del siglo XVI, sin embargo, representan a las mujeres del harén otomano como personas de estatus e importancia política. ​En muchos períodos de la historia islámica, las mujeres en el harén ejercieron varios grados de poder político, ​como el Sultanato de las mujeres en el Imperio Otomano.

La palabra proviene del árabe ḥarīm, que puede significar «lugar sagrado inviolable», «harén» o «miembros femeninos de la familia». En varios idiomas occidentales, el término harem ha llegado a referirse también a «las esposas o concubinas, de un hombre polígamo». La raíz semítica Ḥ-RM aparece en otros términos relacionados con la noción de interdicción o prohibición, como haram – prohibido, mahram – pariente con quien uno no se puede casar, ihram – el estado de consagración ritual de un peregrino durante el Hach, y al-Ḥaram al-Šarīf , «el noble santuario «, que puede referirse al Monte del Templo o al santuario de La Meca.​

En turco de la era otomana, el harén, es decir, la parte de la casa reservada para las mujeres se llamaba haremlik, mientras que el espacio abierto para los hombres se conocía como selamlık.​

La práctica de la reclusión o aislamiento femenino no es exclusiva del islam, pero en occidente el término harem generalmente denota el espacio doméstico reservado para las mujeres en los hogares musulmanes. Algunos académicos han utilizado el término para referirse a familias reales poligénicas a lo largo de la historia.​

En occidente, el término harén designa al mismo tiempo el conjunto de mujeres concubinas o, simplemente, mujeres hermosas, que rodeaban a un personaje importante, así como el lugar en el que ellas residían. En algunas lenguas occidentales, el término se ha utilizado en un sentido más estricto, asociado a la mujer confinada. El sentido dado por los orientales es el de «prohibido a los hombres». El término harem deriva de la palabra herâm que sirve para designar todo aquello que es tabú, prohibido por la religión.

Normalmente en las residencias musulmanas se denominaba «Harim» a las estancias privadas y familiares donde vivían las mujeres de la casa, esposa, madres, hijas, donde solamente estaban los miembros de la familia. Las mujeres extrañas eran recibidas en aquellos aposentos, mientras que los hombres eran recibidos en un salón especial a la entrada de la vivienda. La mitificación del harén viene de la mano de los harenes y serrallos de las cortes islámicas, dado que en muchas ocasiones el poder político y muchas decisiones salían de allí.

Numerosas civilizaciones antiguas tuvieron harenes. En la cultura griega se los conocía como gineceos, aunque estos no eran verdaderos harenes, toda vez que los griegos no acostumbraban la poligamia, con la sola excepción de los macedonios, que en tiempos clásicos eran considerados bárbaros. Los últimos harenes, los que en realidad designan a este término, son los de los sultanes y pachás del Imperio otomano.​

El harén es un lugar en el que residían las concubinas oficiales del señor, así como las mujeres que este tenía a su servicio. La función de las concubinas era la de darle hijos al señor, mientras que las mujeres a su servicio le ofrecían música, danza o sexo. Los harenes estaban custodiados por los eunucos, con los que algunos señores mantenían también relaciones sexuales. Estos no eran considerados homosexuales, ya que los eunucos, debido a la ausencia de genitales masculinos por castración, se les consideraba de un género distinto al de hombre o mujer.​

Frecuentemente las mujeres preferidas eran las del grupo saqaliba o también transcripto como: sakaliba o sacaliva o sakaliva, es decir: eslavas -de ojos y cabellos claros- esclavizadas.

Según la Enciclopedia Iránica, la práctica de tomar grandes números de esposas o concubinas y mantenerlas en áreas apartadas solo empezó en Irán con las primeras conquistas de los medos.​ Por ejemplo, Estrabón en su Geografía escribe que: «La costumbre, entre los medos, de que los reyes tengan muchas esposas es más general, se encuentra también entre las tribus de las montañas, pero no se les permite tener menos de cinco. De igual manera, a las mujeres les parece honorable que los esposos tengan tantas esposas como puedan, consideran que es un infortunio tener menos de cinco». ​El objeto de estas prácticas era el de tener muchos hijos. Clearco de Solos menciona en sus biografías (Perì Βίοι) que los medos ponían eunucos como guardianes de estas mujeres.​ Con todo, considerando que varias mujeres de la realeza y aristocracia aqueménida gozaron de un alto estatus social y las numerosas evidencias respecto a su educación y participación en actividades públicas, es improbable que estas mujeres estuvieran encerradas y aisladas en un harén. La práctica de harenes reales custodiados por eunucos continuó sin mayores modificaciones durante los periodos persa, seléucida, y sasánida.​ Con la subsiguiente conquista musulmana de Persia, los abasíes adoptaron y continuaron la práctica, esparciéndola a todo su imperio.

El sistema del harén se institucionalizó por primera vez en el mundo islámico bajo el califato abasí. ​El aislamiento de las mujeres se estableció en varias comunidades del Mediterráneo, Mesopotamia y Persia antes del advenimiento del islam, algunos académicos creen que los musulmanes adoptaron la costumbre de los Imperios Bizantino y Persa, interpretando retrospectivamente el Corán para justificarlo. ​Aunque el término harem no denota los alojamientos de las mujeres en el Corán, los comentaristas coránicos usaron una serie de versículos coránicos que hablaban de la modestia y el aislamiento como una justificación religiosa para la separación de las mujeres de los hombres, incluido el llamado verso hiyab (33:53). ​En el uso moderno hiyab se refiere coloquialmente al atuendo religioso que usan las mujeres musulmanas, pero en este verso significa «velo» o «cortina» que separa físicamente el espacio femenino del masculino. Aunque los comentaristas clásicos estuvieron de acuerdo en que el verso hablaba de una cortina que separaba las habitaciones de las esposas del profeta Muhammad de los visitantes a su casa, generalmente vieron esta práctica como un modelo para todas las mujeres musulmanas.

Según Anwar, la conquista de Persia durante el periodo Sasánida condujo a la asimilación de la cultura persa, especialmente en las ciudades guarniciones. ​Los nobles y líderes abasíes consiguieron, gracias a sus conquistas y expansión, enormes riquezas así como la oportunidad de tener, heredar y capturar prisioneros de guerra, entre los que se incluían eunucos, mujeres y niños, ​muchos de los cuales habían sido dependientes o miembros del harén de las derrotadas clases altas sasánidas. Los líderes y gobernantes abasíes rápidamente adoptaron la costumbre persa de tener cientos de concubinas y esclavos y mantuvieron los harenes en sus palacios. En contraste con la era anterior del Profeta Mohammed y el Califato Rashidun, las mujeres en las sociedades omeya y abasí estaban ausentes de todos los ámbitos de los asuntos centrales de la comunidad. ​Mientras sus antepasadas musulmanas guiaban a los hombres a la batalla, iniciaban rebeliones y desempeñaban un papel activo en la vida comunitaria, como se demuestra en la literatura del Hadiz, las mujeres abasíes eran mantenidas idealmente en reclusión. Así, tras las conquistas militares de la época, un hombre de la élite podría en potencia llegar a tener mil esclavos, y los soldados comunes podían tener unas diez personas a su servicio

El mayor harén de al-Andalus se encontraba en Córdoba en tiempos del Califato occidental. Agrupaba a unas 5.000 personas, siguiendo la jerarquía habitual de los harenes musulmanes. En el Reino de Granada, era conocido como «El Serrallo» del árabe.

Los eunucos probablemente fueron introducidos en el islam a través de la influencia de las cortes imperiales persas y bizantinas. ​El uso de eunucos como guardianes de los harenes entre medos, persas y sasánidas fue reportado por varios cronistas griegos, y los abasíes y las subsiguientes dinastías musulmanas mantuvieron la práctica, cuando gracias a sus conquistas militares lograron el control de los numerosos esclavos y harenes persas y empezaron a adoptar las prácticas culturales persas, particularmente en las ciudades guarnición.

Como las dinastías musulmanas anteriores, los otomanos usaron eunucos como guardianes del harén. El Palacio de Topkapi de Estambul albergaba a varios cientos de eunucos a fines del siglo XVI. El eunuco principal que custodiaba la entrada del harén era conocido como kızlar ağası. ​Los eunucos eran esclavos nilóticos capturados en las cercanías del Nilo y transportados a través de puertos en el Alto Egipto, Sudán y Abisinia, ​o esclavos europeos como eslavos y francos. ​Según la Enciclopedia del Islam, la castración estaba prohibida en la ley islámica «por una especie de consenso tácito» y los eunucos eran adquiridos de traficantes cristianos y judíos. ​Al-Muqaddasi identifica una ciudad en España donde la operación era realizada por judíos y los sobrevivientes eran enviados al extranjero. ​La Enciclopedia Judaica declara que la ley talmúdica cuenta a la castración entre las mutilaciones que dan derecho a un esclavo a ser liberado de inmediato, de modo que la capacidad de los comerciantes de esclavos judíos de proveer eunucos a los harenes dependía de si podían adquirir varones castrados.

El eunuco de piel oscura era considerado como la encarnación de la tiranía sensual que dominaba en el palacio otomano de las fantasías, ya que había sido «cortado» o «completamente mutilado» para convertirlo en el «mejor de los esclavos» para el gobernante supremo. ​En la corte otomana, los eunucos blancos, que en su mayoría eran traídos de centros de castración en la Europa cristiana y Circasia, eran responsables de gran parte de la administración del palacio, mientras que los eunucos negros, que habían sufrido una forma más radical de castración, eran los únicos esclavos varones empleados en el harén real. ​

El principal eunuco negro, o Kizlar Agha, llegó a ganar una gran cantidad de poder dentro del Imperio Otomano. No solo manejaba todos los aspectos de la vida de las mujeres del harén, sino que también era responsable de la educación y la etiqueta social de los príncipes y las mujeres jóvenes en el harén. Organizaba todos los eventos ceremoniales dentro del harén, incluidas las bodas y las fiestas de circuncisión, e incluso notificaba a las mujeres sobre sus condenas a muerte cuando eran «acusadas de delitos o implicadas en intrigas de celos y corrupción».

Narraciones de viajeros del siglo XIX describen que eran servidos por esclavos eunucos negros. ​La trata de eunucos fue suprimida en el Imperio Otomano a partir de mediados del siglo XIX y la esclavitud fue legalmente abolida en 1887 o 1888. ​Los esclavos de finales del siglo XIX en Palestina incluían africanos esclavizados y las hijas vendidas de campesinos palestinos pobres. Tanto los árabes como los judíos poseían esclavos.​ Los circasianos y abasios del norte del Mar Negro también pueden haber estado involucrados en el comercio de esclavos otomano.

En el antiguo Egipto, la Casa Jeneret se parecía poco a la noción occidental de harén, llegada hasta nuestros días gracias a la propaganda contraria al Imperio otomano.​ Era la institución encargada de la educación de los príncipes y princesas, papel que, como es fácil de suponer, resulta universal a este tipo de organismos en todas las sociedades que han contado con ellas; también era el lugar en donde residían las «esposas diplomáticas».

El faraón, en algunas épocas, exigía a los reyes con los que estaba aliado que le entregaran a sus hijas mayores a un lugar en el que se recibía educación y se concentraban grandes dosis de poder. Las concubinas competían entre sí para conseguir que sus hijos obtuvieran cargos de importancia.

El harén egipcio era un lugar relativamente abierto, donde las mujeres recibían visitas, practicaban la artesanía, tejían telas para el faraón y se educaba a las jóvenes muchachas. En Egipto no existía un único harén, sino que eran varios, situados contiguamente a los palacios del faraón, pero de tamaño variable. En El Fayum había uno de estos harenes, en el que parece que se alojaban las abuelas de la nobleza.

La Casa Jeneret egipcia era asimismo un lugar de secretos, intrigas, luchas de poder, rivalidades y conspiraciones. Normalmente sólo los hijos varones de la gran esposa real tenían la posibilidad de convertirse en príncipe heredero. Durante su minoría de edad, algunos preceptores se encargaban de su educación dentro de la Casa Jeneret. El personal era exclusivamente masculino y, contrariamente a los harenes del Imperio otomano, no había eunucos.

Un ejemplo de estas conspiraciones tramadas en el interior del harén se produjo hacia finales del reinado del faraón Ramsés III.​ Estuvo liderada por la reina secundaria Tiy, que quería situar en el trono a uno de sus hijos, Pentauret, para lo que se ganó la simpatía de todas las mujeres del harén de Ramsés, además de importantes funcionarios. El plan era asesinarle en la Fiesta del Valle de Medinet Habu. Pero la trama fracasó y se ejecutó a 17 conspiradores, a siete se les ofreció la más digna opción de suicidarse, como fue el caso de Pentauret.

El proceso y la ejecución parece que se efectuaron durante el reinado de Ramsés IV y se conserva documentado en uno de los papiros de Turín. Actualmente se duda si realmente Ramsés III fue asesinado en el complot, pero lo cierto es que murió aproximadamente a los 65 años, y su momia no presenta signos de violencia.

Las Casas Jeneret egipcias tenían la siguiente estructura: Mujeres: La gran esposa real. / La superiora. / Las esposas secundarias. / Las favoritas (Jekerut-nesut). / Las guapas (neferut).

Administración del harén: El jefe de la administración. / El adjunto. / Los escribas. / Los guardias. / Los sirvientes.

La novela El árabe y la película en ella basada (The Sheik), una producción de Hollywood de 1921, son controvertidas y probablemente las obras más conocidas que fueron creadas al hacer uso de este motivo. ​Durante décadas han aparecido muchas críticas a estas obras, especialmente de manera reciente, sobre varios de sus elementos fuerte e inequívocamente orientalistas y colonialistas, y en particular en contra de ideas estrechamente relacionadas con la trama central de la violación, según la cual para las mujeres, la sumisión sexual es una condición necesaria y natural, y el amor interracial entre una inglesa y un árabe, un «nativo», se evita, a la vez que la violación se justifica en última instancia cuando el violador resulta ser europeo en lugar de árabe.

 

¿COMO ERA la VIDA en un HARÉN? – https://www.youtube.com/watch?v=7hfey5DbxBc

 

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Imagen: Agencia   

La Voz del Árabe (LVÁ) – ESPECIALES – Cd. de México, abril 29 del 2022

 

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