LA COMPLEJA POSICIÓN DE IRÁN ANTE LA GUERRA RUSIA-UCRANIA

– La crisis de Ucrania estalló en la mesa de negociaciones de Viena, formada por EEUU, Rusia, China, Francia, Reino Unido, Alemania (los 5 miembros del Consejo de Seguridad +1) e Irán con el objetivo de reactivar aquel compromiso.

Nazanín Armanian

Continúa la nueva configuración de las zonas de influencia entre las potencias mundiales, iniciada con el fin de la Unión Soviética en 1992. En esta fase, una de las consecuencias de la guerra entre Rusia y la OTAN en Ucrania es la posibilidad del regreso de este país (o parte de él) a la órbita de Moscú, mientras EEUU intenta, por tercera vez, «suavizar» la enemistad en sus relaciones con Irán: la primera fue en 1985 cuando de forma clandestina le vendió armas (escándalo Irán-Contra) para alimentar la destructiva guerra con Irak, a beneficio de Israel; y la segunda, durante el mandato de Obama en 2015, con la firma de un sombrío Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), por el que Irán renunciaba a fabricar armas nucleares a cambio de que la ONU y EEUU levantasen las amplias sanciones impuestas sobre el país. Fueron Israel y Arabia Saudí los sabotearon aquel acuerdo de No Proliferación a través de un tal Donald Trump.

La crisis de Ucrania estalló en la mesa de negociaciones de Viena, formada por EEUU, Rusia, China, Francia, Reino Unido, Alemania (los 5 miembros del Consejo de Seguridad +1) e Irán con el objetivo de reactivar aquel compromiso. De repente, el gobierno de Biden, que venía ralentizando las conversaciones con nuevas exigencias a Irán, empezó a liberar parte de los fondos bloqueados de Irán y buscar fórmulas para levantar el embargo sobre su sector petrolífero, a pesar de la dura oposición del Partido Republicano y un sector de su propio partido: no puede obligar a Europa a boicotear a Rusia sin antes ofrecerle una alternativa (sus guiños a Venezuela, más que por su petróleo, es para impedir que aloje misiles rusos como amenazó Vladimir Putin). El objetivo de sacar del aislamiento a Irán es asilar a Rusia, aunque para ello tenga que eliminar al ejército de Guardianes Islámicos de su arbitraria lista de «grupos terroristas». Eso sí, EEUU ha rechazado la demanda de Irán en eliminar todas las restricciones económicas, incluidas las impuestas por su programa de misiles balísticos, el terrorismo y las violaciones de derechos humanos. Lo cual adelanta la «provisionalidad» del acuerdo, el regreso al punto cero y las peligrosas consecuencias que acarreará: EEUU mantiene sus ocho propósitos en contener a Irán, aun así, la RI, sometida a un aislamiento internacional inaudito, y enfrentada a una profunda crisis política, social y económica, mira con esperanza esta nueva oportunidad.

Los «Prorrusos» y «Proamericanos» islámicos – La fiesta duró poco en la cúpula de poder de la teocracia islámica, por:

– La tensión social provocada por la defensa apasionada y absoluta del presidente Ebrahim Raisí de la invasión rusa a Ucrania, expresada en su conversación telefónica con Putin. Raisí y su principal respaldo, el Ayatolá Jamenei, fueron acusados de «servilismo» y de «poner en peligro la seguridad nacional de Irán». ¡Ni China, la verdadera aliada de Rusia, ha apoyado sin más la acción rusa!, apuntaron. El analista islámico Mehdi Zakerian le recordó a Raisí que él era presidente de Irán, no de Rusia. Otros le refrescaron la memoria: Rusia votó en favor de las sanciones propuestas por EEUU contra Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU para que paralizara su programa nuclear, aunque la postura de Moscú era comprensible: ¿Tener a unos ayatolás imprevisibles en mi vecindad y encima con la bomba nuclear? ¡No, gracias!

Un tercer grupo le advirtió de que en la pelea entre las superpotencias Irán sería aplastado, motivo por el cual en ambas guerras mundiales se declaró neutral. Incluso en el conflicto ruso-georgiano (2008), la RI no tomó partido.

El hecho de que nadie le haya reprochado a las autoridades del país no haber propuesto a las partes en conflicto a «resolver los problemas vía dialogo», se debe a la falta de entrenamiento: no la practican ni en los conflictos sociales internos más rudimentarios. Los militares y el clérigo son como un martillo: para ellos todo son clavos.

Si bien fue un grupo reducido organizado por los rivales de Raisí el que se manifestó delante de la embajada de Ucrania con gritos de «muerte a Putin«, la prensa le recordó al presidente de la RI que ninguna invasión de un vecino a otro es defendible: la última vez que un vecino de Irán le atacó fue hace poco: Irak, en 1980.

– Justo cuando Raisí rectificaba, defendiendo la soberanía de los países y del diálogo en vez de guerra, el golpe vino de nadie menos que del canciller ruso Sergei Lavrov: no iba a firmar el acuerdo salvo que EEUU garantizase por escrito que las sanciones a Rusia no afectarán al trato comercial ni a las inversiones de su país en Irán, unos 4.000 millones de dólares (2021) y con vista de elevarlo a 10.000 millones. El PAIC se había convertido es una moneda de cambio entre las potencias. EEUU firmó el documento, porque la importancia de un Irán controlado es mucho mayor que perder a Ucrania.

En Teherán no daban crédito: «ya os dijimos que Rusia también nos traicionaría«, corearon los profesionales anticomunistas (que manipulan a los ignorantes afirmando que Putin es un leninista camuflado), para seguir allanando el camino a las compañías occidentales (que en muchos países conviven e incluso comparten inversiones con la empresas rusas y chinas). «Confiar en las potencias occidentales u orientales no garantiza ni nuestros derechos ni nuestra seguridad«, escribió el Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el almirante Ali Shamkhani, levantando una tercera bandera.

– Y las cosas podían ir aún peor: el embajador ruso en Teherán, Levan Dzhagaryan, en una rueda de prensa, dijo que en Irán se había «malinterpretado» la demanda de Lavrov, y de paso pidió a los periodistas que no utilizasen los términos de «guerra» e «invasión» a «lo sucedido» con Ucrania, sino «operación militar especial». En pocas horas, decenas de periodistas e intelectuales solicitaron al ministro de Relaciones Exteriores Amir Abdollahian que recordase al diplomático que Irán no es una colonia, y algunos en sus tuits publicaron un comentario macabro junto a la foto del embajador rendiendo homenaje en su despacho al poeta Aleksandr Griboiédov (1795-1829). El dramaturgo, que también fue embajador de Moscú en Teherán, y uno de los redactores del Tratado Turkmenchay (por el que Rusia, tras derrotar a Irán en una guerra, anexionaba el Cáucaso Sur -hoy, Azerbaiyán, Armenia, Najicheván y la provincia de Igdır en Turquía), fue asesinado durante el asalto de unos furiosos hombres a la sede diplomática rusa en Teherán. Si los rusos, que han sido los primeros en promover estudios de iranología al principio del siglo pasado, desconocen la sociedad iraní, cometiendo errores de este calibre ¿Cómo EEUU, que no tiene embajada en el país, podrá tener una mínima idea de la realidad de este estratégico país?

– Y las cosas aun podían empeorarse más: «Si Ucrania no hubiera renunciado a sus armas nucleares no habría sido invadida«, sentenció el general Nasirzadeh, Subjefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, prometiendo que los militares garantizarán la seguridad de Irán. Aunque los Guardianes Islámicos (cuerpo militar creado para proteger al sistema de la RI, por desconfianza hacia el ejercito) siempre se habían opuesto a un acuerdo nuclear, es la primera vez que defienden públicamente la «utilidad» de estas armas. ¡Ningún político se atrevió a poner enmienda al despropósito! Luego, el 13 de marzo, lanzaron 12 misiles a un edificio cercano al consulado de EEUU en Erbil -Kurdistán iraquí- por ser «base del Mossad», y en venganza del ataque de Israel al refugio de los drones iraníes en el propio suelo de Irán, semanas antes. Los halcones de EEUU, Israel e Irán buscan una guerra bélica total, pensando que sería «de baja intensidad» y controlable. Estamos ante un aumento cualitativo de tensiones acumuladas entre ambos estados. Israel no se conforma con menos de un Irán hecho cenizas y escombros (como Irak, Siria, o Libia).

El lema «Ni Oriente, Ni Occidente» de Ayatolá Jomeini (m.1989), hacía referencia a la Unión Soviética (socialismo) y a EEUU como potencia agresora, la cuna del «libertinaje de mujeres», etc. por ser «capitalista» (pues, el islamismo lo es). Por eso, masacró a la izquierda (y parte de la derecha rival), mientras mantenía buenas relaciones con el imperialismo francés (que trasladó al ayatolá a Irán), alemán, británico, y otros. La RI debe abandonar la hipocresía y establecer relaciones justas y equilibradas con todos los estados del mundo. Es un sinsentido: la RI es el único país del mundo sin relaciones diplomáticas con EEUU.

¿Con Ucranias o con Rusia? – Las relaciones con Ucrania son tensas, y no porque Volodímir Zelenski sea el único presidente judío no israelí del mundo (pues, Putin es el presidente ruso más amigo de Israel de la historia), sino porque en 2020 un avión ucraniano fue atacado con misiles por los guardianes islámicos en el propio aeropuerto de Teherán antes de despegar, matando a las 176 personas a bordo. Al final, la RI tuvo que aceptar la exigencia de Kiev de indemnizar con 150.000 dólares por cada víctima.

Por otro lado, el acercamiento de la RI a Rusia sucede cuando Donald Trump rompe el acuerdo nuclear en 2018, y se consolida porque los europeos incumplen su promesa de mantener el acuerdo del 2015. Rusia y China, a pesar de retirar sus grandes inversiones de Irán sobre todo en el sector de hidrocarburo, se han esforzado para aliviar algunas sanciones sobre Irán, que son mucho más duras de las impuestas a Rusia: por ejemplo, al cerrar EEUU el SWIFT (sistema de transferencia interbancaria mundial) a Irán, a Irán se le impide cobrar sus productos vendidos, y a los inmigrantes iraníes enviar y recibir dinero, o siquiera abrir una cuenta corriente en los países donde residen.

¿Vender hidrocarburo o hacer proselitismo? – A pesar de que Irán posee al menos el 18% de las reservas mundiales de gas natural, y es el tercer mayor productor de gas natural seco, sus exportaciones constituyen menos del 1% del comercio mundial del combustible azul: el menosprecio de los ayatolás hacia la industrialización y la tecnología se suma a su mirada religiosa-maniquea al mundo, entre otros motivos. Para el desarrollo de esta industria y obtener un lugar merecido en este mercado, Irán necesita unos 100 mil millones de dólares de inversión, que sigue sin lograr tanto por la casi nula capacidad de los ayatolás a poner una cara amable atrayendo el capital extranjero, como por los continuos sabotajes de EEUU, Israel y Arabia Saudí. La idea de construir un gaseoducto que transportase el gas iraní a las costas mediterráneas de Siria atravesando Irak es inviable debido a las interminables guerras que sufren ambos países. La solución para Irán sería construir terminales de Gas Natural Licuado (GNL), como Qatar, el diminuto país, que desde sus siete puertos se ha convertido en uno de los mayores exportadores de GNL del mundo. Si la RI cae en la tentación de llevar a los mercados mundiales el gas que consume el país, el 80% de la producción, provocando escasez y el aumento de precios de gasolina, tendrá que enfrentarse a nuevas y masivas protestas sociales, como las del invierno de 2019 por la subida del precio de este combustible

De modo que un posible regreso de Irán no afectaría al mercado ruso de gas, pero sí reduciría el peso del petróleo ruso y rebajaría los precios.

En 2018 , Irán producía 3,8 millones de barriles de petróleo por día (bpd), caído hoy a 2,4 millones. Exportar 1,4 millones de bpd a Europa, según los cálculos de Irán, requiere la readaptación al tipo de crudo iraní de las refinerías de sus antiguos clientes -como Grecia, España o Italia-, mientras, podrá colocar en el mercado los 85 millones de barriles de petróleo y gas condensado en el mar.

Tampoco hay que descartar que la RI, para no perder la amistad con Rusia, vaya a buscar más clientes en Asia (como Japón e India) que en Europa.

Aunque, todo este paisaje es ficción: para empezar porque el acuerdo nuclear aún no se ha firmado, y, aunque lo haga, puede ser destruido en cualquier momento. Tampoco hay garantía de que Israel lo permita, en una región donde manda él. La visita del primer ministro israelí Naftali Bennett a Moscú, el 5 de marzo, fue quizás para ofrecer su apoyo en la guerra con Ucrania (en choque con la posición de EEUU) a cambio de que expulse a las fuerzas de Irán de Siria, y le ate bien atado y con más cadenas en el acuerdo final de Viena.

Este traumático cambio del mapa del mundo sólo podrá congelarse con un movimiento progresista organizado a nivel mundial.

 

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Información: Público / Imagen: LVÁ       

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, marzo 30 del 2022

 

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