UNA DÉCADA DESPUÉS, NO HAY UN NUEVO MEDIO ORIENTE

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A lo largo de un decenio, el trasfondo de este sombrío panorama se encuentra en la situación económica y política del Medio Oriente y el Norte de África, la cual ha continuado deteriorándose…

Emb. Jorge Álvarez Fuentes*

En breve se cumplirá el décimo aniversario del inicio de la catastrófica guerra en Siria. Las aspiraciones y anhelos de pan, justicia, participación democrática y dignidad, enarbolados por millones de jóvenes y mujeres, que dieron lugar a las diversas primaveras árabes, parecen hoy extraviados. Una década después, la mayoría de los conflictos en el Medio Oriente persisten, atrapados en el statu quo, habiéndose tornado más complejos y graves. Ahí están también los desastrosos casos de Libia y de Yemen, que ciertamente no son los únicos.

En la mayoría de los países, los autócratas continúan gobernando, apuntalados por los ejércitos. Argelia, Sudán y Túnez atraviesan por sendas encrucijadas autoritarias e islamistas. Egipto permanece en poder de los militares y el Líbano ha caído en un abismo. Los añejos conflictos en torno a Palestina y el Sahara Occidental han entrado en nuevas fases de confrontación, con cuestionamientos en torno al papel de las Naciones Unidas. La primera acción bélica decidida por el presidente Joe Biden ha sido, precisamente, un bombardeo aéreo quirúrgico en el este de Siria, en represalia por ataques recientes contra personal estadounidense en Irak, atribuidos a milicias, presuntamente respaldadas por Irán. El viernes, el Papa Francisco emprenderá una valiente visita pastoral a Irak, un atormentado país desde la invasión de 2003, teniendo muy presente el incesante éxodo de las comunidades cristianas de la región. Por primera vez, en Alemania, la semana pasada, un ex miembro de los servicios de seguridad sirios fue condenado por un tribunal con jurisdicción universal, como cómplice en crímenes de lesa humanidad cometidos durante la brutal represión de las protestas populares. La administración demócrata estadounidense acaba de anunciar que va a «recalibrar» sus relaciones con Arabia Saudita, su principal aliado, habiendo revelado que el príncipe heredero debió ser el responsable de autorizar el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Washington ha sopesado sus opciones, habiendo optado por no sancionar directamente al futuro rey, si a su entorno y decidido retomar la interlocución con el viejo monarca.

La violencia en Yemen continúa extendiéndose al norte y amenaza a millones de civiles atrapados en la guerra, en anticipación de nuevas conversaciones de paz. La ayuda humanitaria urgente enfrenta cada día más dificultades ahí y en otros escenarios de conflicto. Las tensiones en el Golfo Pérsico no cejan y las relaciones entre Irán, los Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea atraviesan por una etapa muy crítica y delicada, estando de por medio la posibilidad de conversaciones para una vuelta al pacto nuclear, abandonado por Trump en 2018, de retomarse el cumplimiento de la totalidad de sus cláusulas, sin represalias, y de lograrse un acuerdo sobre el levantamiento de las sanciones impuestas. El gasto militar en la región continúa creciendo y alcanza niveles históricos. Las múltiples situaciones de crisis económica, social, ambiental y de salud se profundizan en muchas naciones. La opresión y las desigualdades subyacentes que desataron las revueltas en las calles sólo han empeorado. Las esperanzas de una nueva era de libertad, de alcanzar nuevos contratos sociales, parecen estar destrozadas o bien se vislumbran más lejos que nunca. Con el paso de los años, el Mediterráneo se ha tornado un campo de batalla en torno al cumplimiento de las obligaciones del derecho internacional humanitario por parte de varias naciones europeas, para convertirse en una barrera, en un espacio geográfico en cuyas costas y aguas proliferan los peligros para decenas de miles de refugiados desesperados o en un cementerio marino.

A lo largo de un decenio, el trasfondo de este sombrío panorama se encuentra en la situación económica y política del Medio Oriente y el Norte de África, la cual ha continuado deteriorándose, debido a la caída en los precios del petróleo y otros productos de exportación, al proteccionismo, a la recurrente inestabilidad política y a la prolongación y agudización de conflictos intra y subregionales. Los intentos de reformas económicas y de gobernanza democrática han fracasado o están paralizadas. A partir del año pasado, la pandemia está teniendo un impacto tremendo, muy negativo, en el crecimiento del PIB, estimándose una caída de casi el 6%. Ha habido marcados retrocesos en la modernización de los regímenes fiscales, habiendo aumentado la deuda pública. Los desafíos socio económicos e institucionales, de largo plazo, como las altas tasas de desempleo, sobre todo entre los jóvenes, las muy bajas tasas de participación femenina en los mercados laborales, la baja calidad en los servicios de educación, salud y vivienda, combinados con sectores públicos enormes, clientelares, costosos e ineficaces, junto con los gastos crecientes de los estamentos militares y los aparatos de seguridad no están siendo encarados, postergándose.

Sin lugar a dudas Siria representa el más trágico de los escenarios: un levantamiento popular se transformó rápidamente en una guerra civil, como resultado de la represión brutal por parte del régimen y las torturas, dando paso a cruentos enfrentamientos sectarios, hasta devenir en un conflicto regional, abriendo la puerta a la aparición del llamado Estado Islámico, hasta tornarse en una guerra abierta, con muchos frentes y actores, con la intervención de las potencias internacionales, haciendo que millones de refugiados sirios huyeran de sus lugares de origen o buscaran alguna protección en el extranjero, ante la destrucción de ciudades enteras y de la infraestructura básica. Y después de todas las tragedias vividas por el pueblo sirio, el presidente Bashar al Assad se mantiene en el poder.

*Jorge Álvarez Fuentes: Licenciatura en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ex embajador de México en Líbano y Nueva Zelanda. Estuvo adscrito a la Embajada de México en Canadá como Encargado de los Asuntos Culturales y de Medio Ambiente. Encargado director para África y Medio Oriente en la S.R.E. México. Entre sus publicaciones destacan: “La diplomacia en acción”, “De cara al mundo» y “Bandera al viento” @JAlvarezFuentes

 

Información: El Siglo de Torreón / Imagen: LVÁ       

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, marzo 8 del 2021

 

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