EL VINO EN EGIPTO Y LÍBANO

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Las primeras variedades semi-silvestres de uva con las que se elaboraron vinos eran rojas y producían vino tinto, pero los egipcios tuvieron la posibilidad de hacer crecer una variedad mutada. – Líbano: la prensa de vino más antigua hallada en el país fue utilizada por los antiguos fenicios hace 2600 años…

En el Antiguo Egipto, unos 3000 años a.C. ya se realizaba el proceso de la vendimia de manera muy parecida a como se realiza hoy en día. De hecho, se pisaba la uva y se fermentaba en ánforas tal y como se ha hecho en España hasta no hace mucho. En este artículo se explica la manera en la que los egipcios elaboraban y conservaban su vino.

La primera evidencia arqueológica de machacado de las uvas con intención de extraer vino se puede observar en las representaciones del reinado de Udimu (ca. 3000 a.C.). Aunque en el antiguo Egipto la bebida predominante era la cerveza, el vino, considerado un lujo reservado a los sacerdotes y a los nobles, también lo servían hasta los egipcios de las clases más bajas en los periodos festivos. Los egipcios que vivían cerca del delta celebraban cada año, en la luna nueva, el día de «ella regresa». Heródoto menciona que se bebía más vino en ese día que en el resto del año. Los egipcios atribuían la invención del vino al dios Osiris, padre de Horus y dios de la agricultura.

Las primeras variedades semi-silvestres de uva con las que se elaboraron vinos eran rojas y producían vino tinto, pero los egipcios tuvieron la posibilidad de hacer crecer una variedad mutada que permitía elaborar vinos blancos.​ Fermentaban el mosto en grandes vasijas de barro que estaban abiertas por la parte superior; tras su llenado las sellaban con una tapa del mismo material. Uno de los primeros vinos de los egipcios que se empleaba en las ceremonias religiosas se denominaba shedeh y se sabe que había dos formas de obtenerlo: del zumo de granadas o de uvas.​

El vino se guardaba en ánforas recubiertas en su interior con brea y se sellaban con barro, de tal forma que el vino se conservaba durante años en tales recipientes. Estas ánforas formaban parte de los alimentos funerarios que se dejaban dentro de las mastabas y pirámides.​ Se han encontrado ánforas con vino en las tumbas de Semerjet, faraón de la primera dinastía,​ así como en la tumba de Tutankamón. Las más antiguas proceden de las tumbas de Abidos, atribuidas a Horus Escorpión II o Narmer (ca. 3100 a.C.), en las que se ha detectado la primera evidencia del empleo de la levadura s. cerevissiae como levadura del vino.​

Algunas de esas ánforas han perdurado intactas hasta nuestros días, y su contenido tenía doscientos años de antigüedad cuando se depositaron como ofrendas funerarias, lo que indica que los egipcios ya consideraban los vinos añejos de buena calidad.​ Se conocen dichos datos con precisión debido a que los alfareros grababan en los recipientes marcas que indicaban con detalle quien fue el encargado de su cultivo, así como la fecha de elaboración.

El vino también era empleado durante el proceso de embalsamamiento para limpiar los cadáveres, antes y después de las evisceraciones.​ En el delta del Nilo, probablemente en el brazo de la ciudad Canopo, ahí estaban los grandes viñedos de donde se obtenían los mejores vinos. Los rótulos que indicaban los vinos se escribían en tinta sobre las jarras, determinando la cosecha, el año, el nombre del cosechero y la calidad del mosto.​

Precisamente,  era la corte y la realeza egipcia la que disfrutaba mayormente de esta bebida considerada divina ya que se usaba, principalmente, en rituales religiosos y en ofrendas a los dioses. Por aquel entonces, el vino se tomaba mezclado con miel y otros aromas suaves que daban a este líquido connotaciones dulces.

Han pasado muchos años y la forma de elaboración ha evolucionado, pero en esencia, seguimos disfrutando de este líquido que proviene de las uvas de la misma manera en la que lo hacían los antiguos egipcios.

LÍBANO Y SU VINO – Los fenicios fueron uno de los primeros pueblos de la historia en elaborar vino de la cepa vitis vinífera. Hace miles de años el Líbano se conocía como Fenicia. Este pueblo propagó la cultura del vino primero a Egipto y después por el resto del mediterráneo, ya que fueron un pueblo dedicado al comercio y transportaban ánforas de vino y vides en cada zona en la que se establecían.

Pero no es hasta 1857, cuando un grupo de monjes jesuitas fundan el chateau Ksara en el valle del Bekaa y plantas viñas, cuando empieza la historia moderna del vino en Libia. En este Valle del Bekaa es donde se establece el viñedo, una altura de más de 1000 metros, resguardados por las montañas que corren paralelas a la costa mediterránea. El clima se caracteriza por largos veranos templados, inviernos lluviosos, y una temperatura promedio de 25 grados.

Las bodegas más conocidas son Ksara, ubicada en una gruta natural descubierta por los romanos, la temperatura de los túneles es ideal para el vino, manteniéndose todo el año entre 11° y 13º C. Destacan las variedades Cabernet-Sauvignon, Syrah, Semillon, Grenache, Sauvignon-Blanc, Cinsault y Merlot. Una bodega que destaca es Château Kefraya con una extensión de 300 hectáreas al sur de la ciudad de Chtaura a una altitud de 950 a 1100 m. en un suelo arcilloso, con lima y piedras, junto con una luz solar excepcional, sin lluvias durante 6 a 7 meses del año. Las variedades más comunes son Carignan, Syrah, Mourvedre, Grenache, Cnsault, Cabernet-Sauvignon, Clairette y Chardonnay.

Encuentran una prensa de vino de 2600 años en el Líbano – La prensa de vino más antigua hallada en el país fue utilizada por los antiguos fenicios para producir añejos muy populares en todo el Mediterráneo.

El hallazgo aporta nueva información sobre la producción de vino de los fenicios, los mercaderes que introdujeron la cultura de beber vino en la antigua región mediterránea y cuya influencia pervive en la popularidad internacional de la bebida.

Las excavaciones de Tell el-Burak, que se encuentra a unos ocho kilómetros al sur de la ciudad costera libanesa de Sidón, han revelado los restos preservados de una prensa de vino utilizada desde al menos el siglo VII a.C. Se trata de la prensa de vino más antigua hallada en tierras fenicias, que se corresponden más o menos con el actual Líbano. El descubrimiento se ha descrito en un estudio publicado en la revista Antiquity.

Las grandes cantidades de semillas desvelan que las uvas se traían desde viñedos cercanos y se aplastaban pisándolas en una gran cubeta de yeso con una capacidad de aproximadamente 4500 litros de juego de uva. El jugo resultante se acumulaba en un recipiente grande y se almacenaba en unos jarrones de cerámica denominados ánforas para la fermentación, la crianza y el transporte.

La prensa de vino se excavó junto a cuatro casas de barro cocido en Tell el-Burak. Formaban parte de un asentamiento fenicio habitado entre los siglos VIII y VI a.C. y que probablemente se dedicaba a la producción de vino destinado al comercio exterior, según escriben los investigadores.

«El vino era un artículo comercial fenicio muy importante», afirma Hélène Sader, arqueóloga de la Universidad Americana de Beirut (AUB, por sus siglas en inglés) y codirectora del Proyecto Arqueológico de Tell el-Burak. Añade que el vino fenicio de la región de Sidón era particularmente famoso y se menciona en textos del antiguo Egipto.

Los fenicios no inventaron el vino —se han hallado evidencias de unos 8000 años de antigüedad en Georgia—, pero sí diseminaron la vinificación por el antiguo Mediterráneo, así como el aceite de oliva e innovaciones como el alfabeto y el vidrio.

Darle un vistazo al abanico de uvas que integran la oferta vinícola de Líbano es, ni más ni menos, que ahondar en todas y cada una de esas variedades internacionales que conocemos todos: Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Merlot, Viognier y Semillon son las constantes, que solamente se salpican de algunas viñas de Merweh, la blanca autóctona del país.

Todas estas viñas fueron en su gran mayoría implantadas en los últimos diez o quince años, dando un vuelco de 180 grados a una tradición elaboradora de vinos que se remonta al año 7.000 a.C., siendo una de las regiones productoras más antiguas del planeta.

Cuando pienses en un vino de excelente calidad dejando atrás los occidentales, piensa en conseguir, aquí en México, un delicioso vino libanés, que sí se pueden conseguir. Salud…

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Información: NetGeo-VinosHistorias-Agencias / Imagen: LVÁ        

La Voz del Árabe (LVÁ) – ESPECIALES – Cd. de México, noviembre 13 del 2020

 

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