MÉXICO, ARABIA SAUDITA Y ESTADOS UNIDOS

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-Existe, por otra parte, un creciente rechazo en el mundo desarrollado por las energías fósiles. Esto ha llevado a algunos países a hacer planes para transitar hacia economías alimentadas por energía limpias y no contaminantes.

Román López Villicaña

México y Arabia Saudita a pesar de encontrase en continentes diferentes y tan alejados uno de otro, comparten muchas similitudes, por ejemplo:  ambos son exportadores de petróleo; ambos dependen de los Estados Unidos, para su seguridad y comercio, y aunque México tiene una economía un poco más diversificada que la saudita, ambos tienen fuentes de ingresos adicionales al petróleo.

México ha sido un viejo exportador de petróleo y sus exportaciones comenzaron casi con el siglo XX, aumentando mucho con las dos guerras mundiales. Arabia Saudita en cambio comenzará a exportar en grande luego de la segunda guerra mundial. Cabe agregar que las reservas sauditas, resultaron ser una de las más grandes del mundo. Se supone que puede exportar por 100 años al ritmo que lo hace hoy. Baste recordar que el campo de Ghawar contiene una reserva de más de 200 000 millones de barriles. Por esta razón, la producción saudita fue tan importante para la recuperación del mundo que surge después de la segunda guerra mundial. México, luego de la nacionalización del petróleo reduce sus exportaciones y no es sino hasta después de 1975, que regresa tímidamente a los mercados mundiales.

Lo anterior nos indica que, si bien la economía mexicana se petrolizó, nunca llegó a los niveles que alcanzó Arabia Saudita que se enriqueció y creo uno de los fondos soberanos más ricos del planeta. Esa riqueza la llevó a tejer una relación especial con los Estados Unidos. Por esta alianza surge en el mundo el llamado petrodólar, que pudo continuar como moneda de reserva, a pesar de que Estados Unidos quitó la convertibilidad del dólar en oro.

Estados Unidos por su parte se comprometió a ayudar la casa real saudita para mantenerse en el poder, y los saudíes le han permitido a ARAMCO ser la principal compañía que ha explotado el petróleo saudita. SAUDI ARAMCO es un consorcio de varias compañías norteamericanas más el Estado saudí. Todo esto le ha dado al petrodólar la fortaleza que dicha moneda tiene hasta el día de hoy. México regresó también al mercado estadounidense, pero de manera modesta. Hoy Estados Unidos ya no necesitan petróleo ni de México ni de Arabia Saudita pues ellos son los mayores productores de petróleo del mundo. Aunque sea de ese petróleo caro extraído por el método de fracking.

Existe, por otra parte, un creciente rechazo en el mundo desarrollado por las energías fósiles. Esto ha llevado a algunos países a hacer planes para transitar hacia economías alimentadas por energía limpias y no contaminantes. Se pensaba que para 2040 se concluyera este movimiento, pero la llegada del coronavirus ha provocado una aceleración del tránsito hacia esas energías limpias (eólica, hidroeléctrica, geotérmica, solar, etc.), y se considera que ya no se concluya en 2040, sino en 2030. Esto sería desbastador para la economía saudita y un tanto para México, que como se ha indicado no depende tanto de los ingresos petroleros.

Hoy el consumo de petróleo se ha reducido enormemente, los vuelos en los EEUU cayeron en un 95%, lo mismo puede decirse del resto del mundo, esto ha contraído el consumo lo mismo que el paro en la economía. Hoy la mayor demanda de petróleo viene de los países subdesarrollados y de las clases medias de las economías asiáticas emergentes. Si no se reactiva la economía no va a aumentar el consumo, y la competencia entre países exportadores por los mercados puede volverse feroz. Habrá que hacer una nueva OPEP que incluya realmente a todos los exportadores de petróleo y gas natural.

Estados Unidos está preocupado por su producción de petróleo de esquisto, que como ya se mencionó ronda su costo de producción en los 60 dólares el barril. Esta producción ha creado un gran número de empleos en el país, pero la caída de los precios ha hecho que estas compañías dejen de obtener ingresos y se vean en la necesidad de despedir empleados. Lo mismo ocurre en la industria aeronáutica, donde Boeing no está vendiendo y se verá en la necesidad de despedir empleados. Esto ha llevado a que los empleos ganados durante la presidencia de Donald Trump hoy se vean totalmente eclipsados con lo que se dificultaría mucho su reelección. De ahí que haya presionado a Arabia Saudita a llegar a un acuerdo con los otros productores de petróleo, para aumentar el precio. También a esto responde el apoyo a México que solo reducirá su producción en 100 000 barriles, y Estados Unidos absorbería el resto de la cuota que correspondía a México. Según el World Energy Outlook para 2025 estaríamos consumiendo 106 millones de barriles. Casi la misma cantidad que consumía en enero de este año. Esto indica que los precios pueden seguir deprimidos.

Es de destacar que el comercio transcontinental se reduce pues los países tratan de ser más nacionalistas y autárquicos, esto no permitirá el aumento del consumo petrolero. Lo que ha aumentado, con la crisis, es el consumo de energía eléctrica, por la cuarentena, pero es difícil que en los países desarrollados se use petróleo o gas para aumentar su producción, de seguro se hará con energías limpias, pues construir plantas generadoras de gas resulta ser igualmente costoso.

Es curioso, pero tanto México como Arabia Saudita tienen potenciales grandes para generar energía solar o eólica. La economía saudita tendrá que adaptarse a las nuevas circunstancias, y ya se han anunciado dolorosas y costosas reformas antes de que consuman los fondos soberanos que generan una buena cantidad de ingresos al país. De seguro también se dará una solución rápida al conflicto de Yemen que le provoca gastos de miles de millones de dólares y no ha tenido ningún resultado tangible.

México tiene ingresos por turismo, remesas e industria exportadora. Arabia Saudita al igual tiene enromes ingresos derivados de la Umrah y el Hajj. La Umrah es la visita a los lugares sagrados de La Meca y Medina que atrae, antes del Hajj a varios millones de peregrinos. El Hajj por su parte es un pilar del islam obligatorio para todos los musulmanes que cuenten con los recursos para hacerlo. Este evento atrae a millones de musulmanes del mundo entero a los sagrados lugares, lo que deja un enorme ingreso al Estado saudí. Hoy, sin embargo, ante la crisis del coronavirus, se ha prohibido la Umrah y es probable que se no se lleve a cabo el Hajj, cosa que no se hacía desde 1798 año en que Napoleón invadió Egipto, lo que provocó inseguridad al paso de peregrinos hacia La Meca.

Debe destacarse que ya había algunas voces que clamaban por un boicot al Hajj, como la del respetado predicador Yusuf al-Qaradawi líder de la Hermandad Musulmana¹ que lanzó una fatwa (opinión jurídica para los musulmanes) prohibiendo el Hajj por la violación saudí de los derechos humanos en Yemen. Además, es famoso entre los que llevan a cabo la peregrinación a La Meca, regresar a sus países con la tos del Hajj. Ahora con la pandemia del coronavirus, podría ser la ocasión para que hubiera un gran contagio entre los asistentes a dicho evento. En el mismo tenor, han surgido voces en Túnez y Libia, clamando boicotear el evento. Esto será una gran pérdida de ingresos para Arabia Saudita, por lo que tendría que recurrir a sus fondos soberanos, que ya están siendo consumidos, para afrontar las necesidades más acuciantes del reino.

El petróleo no va a desaparecer a corto plazo, hoy solo el 26% de la electricidad que consumimos viene de él y del gas natural. Es más contaminante el carbón natural y de él se obtiene el 38% de la electricidad que se consume en el mundo. Habrá que dejar primero fuera el carbón contaminante y luego seguir con el petróleo. No debe olvidarse que el petróleo además de ser energético es una materia prima esencial para infinidad de productos que el mundo actual consume. Por esto cerramos este ensayo con la propuesta de crear una nueva Organización de Países Productores de Petróleo, donde todos los que producen participen para poder llegar a un precio estable de este elemento que está llamado a seguir con nosotros, mientras no se descubra un energético más eficiente, como la fusión en frío, que tomará varios años antes de ser consumida eficientemente. México y Arabia Saudita, y tal vez los Estados Unidos podrían dar los primeros pasos tendientes a formar esta organización, que podría ser de gran beneficio para el futuro de la humanidad.

[1] Organización creada por Hasan el-Banna en 1928 en la ciudad de Ismailía, Egipto. Luego de que el presidente turco Mustafá Kemal Ataturk aboliera el califato en 1924. Pensaba al-Banna devolver a los musulmanes la unidad perdida por la desaparición de la institución que unía a los musulmanes luego de la muerte del Profeta Muhammad.

Román López Villicaña – Prof. Pensionado UDLAP

Imagen: LVÁ

La Voz del Árabe (LVÁ) – ECONOMÍA – Cd. de México, mayo 6 del 2020

 

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