LA PANDEMIA DE CORONAVIRUS MODIFICARÁ ‎PARA SIEMPRE EL ORDEN MUNDIAL

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-El coronavirus ha golpeado en una escala y con una ferocidad sin precedentes. Su progresión es ‎exponencial: en Estados Unidos la cantidad de casos se multiplica por dos cada 5 días. Mientras ‎redacto estas líneas todavía no existe un remedio para ese mal – Kissinger

Introducción: Luis Miguel Cobo

Al recibir este artículo y leerlo, luego releerlo, quedé un poco desubicado, Kissinger hablando así del mundo, Henry explicando cómo defender al mundo de la pandemia del Covid 19, muy extraño leerlo, así como dice la cabeza de la nota publicada en Red Voltaire, blog del analista e internacionalista francés Thierry Meyssan, a quien La Voz del Árabe publica y respeta por sus editoriales. En ésta nota ignoro el por qué haberla publicado en su blog, pero sí sabemos y conocemos al autor, el tremendo Henry Kissinger, el hombre que manejó EEUU durante mucho tiempo, al mundo por medio de su jefe el presidente estadounidense, “sus grandes ideas de guerra y economía de guerra”. Recuerdo los comentarios de compañeros y maestros cuando asistí a la universidad donde realmente lo odiaban, éramos principiantes  en el periodismo de los años 70, quizá ignoraban de su gran inteligencia y astucia en política y en la economía, quizá nadie de ellos sabía que era parte importantísima del sionismo estadounidense a nivel mundial, quizá, sí, quizá nadie lo conocía, ni yo tampoco, pero no me caía bien por algo que ignoraba en aquella época…

Este autor sionista quizá jefe del sionismo mundial, este señor que en su vida y conciencia carga tantas y tantas muertes, Palestina incluida, sigue vivo y opinando del mundo, ¡defendiéndolo y tratando de salvarlo! Cuando es parte esencial, columna importante del Club Bilderberg como lo ha escrito en sus libros sobre la conspiración más grande del mundo, sobre el Nuevo Orden Mundial, tratado y explicado en este libro muy atinadamente por el escritor y periodista ruso Dabiel Estulin. Aquí podrás bajar su libro: “La Verdadera Historia Del Club Biderberg”Son tres libros sobre el tema que aun puedes conseguir en librerías o bajarlos de internet.

Tuve la oportunidad de asistir a dos conferencias cuando estuvo en la CdMx, en el Club de Periodistas, interesantes charlas, amenas y sobre todo “reales”, digamos “verdaderas”. Él nombra en varias ocasiones en sus libros a Kissinger, no habla nada bien, es, como dije, parte activa del Club. Cuando terminé de leer la trilogía literaria Bilderberg de Estulin, dentro el grupo de tanta gente que nombra, estaba él en los primeros lugares, fue entonces cuando reafirmé por qué no lo toleraba desde hacía tantos años. También fue una especie de recordar el pasado, Jacobo Zabludovsky el del noticiero 24 Horas de Televisa lo nombraba casi a diario, veía el noticiero, no se contaba con otro que hiciera competencia en aquellos años, había que aguantarlo, claro estaba, lo nombraba y el apoyo era, según sabía, incondicional, practicaban la misma religión…

Me quedo con lo que escribió Daniel Estulin, no creo nada de lo que este señor dice en este artículo, aunque a sus 97 años tenga mucho, muchísimo que platicar, quizá interesante, mucho de aborrecible, lo sé porque después de leer los libros de Estulin sabrás el por qué del Nuevo Orden Mundial, del genocidio que quieren, tienen que hacer o está realizando los tipos “jefes del mundo”, entre ellos también estaba David Rockefeller que ya falleció y el jefe de la familia Rothschild, así que si sabes de lo que hablo, entonces comprenderás lo que digo y por qué lo digo… Aquí te dejo el artículo del señor Kissinger.

LA PANDEMIA DE CORONAVIRUS MODIFICARÁ ‎PARA SIEMPRE EL ORDEN MUNDIAL – Henry Kissinger

Henry Kissinger – Red Voltaire | Nueva York (EEUU) – La atmósfera surrealista en la que nos hunde la pandemia de Covid-19 trae a mi mente lo que ‎pude sentir siendo joven en la 84ª división de infantería, durante la batalla de las Ardenas. Hoy, ‎como a finales de 1944, reina esa impresión de estar ante un peligro sobrenatural, que no ‎amenaza a nadie en particular pero que golpea al azar y sin piedad. Pero existía entonces una ‎diferencia importante en relación con nuestra época: la capacidad de resistencia de los ‎estadounidenses se alimentaba de la búsqueda de un objetivo nacional supremo. Hoy en día, en ‎un país dividido, la eficacia y la clarividencia tienen que guiar la acción del gobierno para vencer ‎los obstáculos, sin precedentes por su envergadura y su alcance social. Conservar la confianza de ‎la gente es fundamental para la solidaridad social, para la relación de las sociedades entre sí, ‎la paz y la estabilidad internacionales. ‎

La cohesión y la prosperidad de las naciones se basan en la convicción de que sus instituciones ‎son capaces de prever las catástrofes, de contener sus efectos y de restaurar la estabilidad. ‎Cuando la pandemia haya terminado, las instituciones de numerosos países darán la impresión de ‎haber fracasado. Lo importante no es saber si esa impresión es objetivamente correcta. ‎La realidad es que después del coronavirus, el mundo ya no será como antes. Las actuales ‎discusiones sobre el pasado sólo harán más difícil lo que hay que hacer. ‎

El coronavirus ha golpeado en una escala y con una ferocidad sin precedentes. Su progresión es ‎exponencial: en Estados Unidos la cantidad de casos se multiplica por dos cada 5 días. Mientras ‎redacto estas líneas todavía no existe un remedio para ese mal. El equipamiento médico es ‎insuficiente para enfrentar la afluencia cada vez más importante de enfermos. Las unidades de ‎cuidados intensivos están a punto de verse desbordadas, en muchos casos ya lo están. Los tests ‎no permiten identificar la extensión de la infección y aún menos invertirla. Posiblemente ‎se necesitarán 12 o 18 meses para encontrar una vacuna eficaz. ‎

La administración estadounidense ha trabajado bien para evitar una catástrofe inmediata. ‎La prueba final será saber si es posible detener la propagación del virus e invertirla después ‎de manera y en proporciones que preserven la confianza de la gente en la capacidad de los ‎estadounidenses para gobernarse a sí mismos. El esfuerzo desplegado frente a la crisis, ‎independientemente de su envergadura y necesidad, no debe impedir que se inicie urgentemente ‎una iniciativa paralela para garantizar la transición hacia el nuevo orden postcoronavirus. ‎

Los dirigentes están lidiando con la crisis esencialmente a escala nacional, pero el efecto de ‎desagregación que el virus está teniendo sobre las sociedades no reconoce fronteras. Si bien el ‎impacto sobre la salud de las personas será temporal –al menos eso esperamos–, las sacudidas ‎políticas y económicas que la pandemia ha desatado podrían prolongarse por generaciones. ‎Ningún país, ni siquiera Estados Unidos puede vencer el virus con un esfuerzo puramente ‎nacional. El enfrentamiento de las necesidades del momento debe estar acompañado de una ‎visión y de un programa comunes a escala global. Si no trabajamos en los dos frentes, tendremos ‎que enfrentarnos a lo peor de cada uno de ellos. ‎

Ante las enseñanzas obtenidas en la elaboración del Plan Marshall y del Proyecto Manhattan. ‎Estados Unidos está obligado a asumir un esfuerzo considerable en 3 sectores. Primeramente, ‎hay que fortalecer la capacidad de resistencia global ante enfermedades infecciosas. Triunfos de ‎la ciencia médica, como la vacuna contra la polio y la erradicación de la viruela, así como la ‎naciente maravilla estadístico-técnica del diagnóstico médico basado en la inteligencia artificial, ‎nos han llevado a un peligroso exceso de confianza. Tenemos que desarrollar nuevas técnicas y ‎tecnologías para el control de infecciones y proporcionar vacunas a grandes poblaciones. ‎Ciudades, Estados y regiones deben prepararse sistemáticamente para proteger sus poblaciones ‎contra las pandemias apertrechándose, cooperando en planificación y exploración en los confines ‎de la ciencia. ‎

En segundo lugar, habrá que restañar las heridas de la economía mundial. Los dirigentes del ‎mundo han aprendido importantes lecciones de la crisis financiera de 2008. La crisis económica ‎actual es más compleja: por su velocidad y su envergadura global, la contracción provocada por ‎el coronavirus no se parece a nada de lo que se había visto antes en la historia. Y las ‎indispensables medidas de salud pública, como el distanciamiento social y el cierre de las escuelas ‎y los negocios, están agravando el sufrimiento económico. Habrá que pensar también en ‎programas que atenúen los efectos del caos inminente sobre las poblaciones más vulnerables del ‎mundo. ‎

En tercer lugar, hay que salvaguardar los principios del orden liberal mundial. El mito fundador del ‎gobierno moderno es una ciudad amurallada protegida por gobernantes poderosos, a veces ‎despóticos, a veces benevolentes, pero que siempre son lo suficientemente fuertes como para ‎proteger al pueblo ante un enemigo externo. Los pensadores del Siglo de las Luces restructuraron ‎ese concepto, argumentando que el objetivo del Estado legítimo es garantizar las necesidades ‎fundamentales del pueblo: seguridad, orden, bienestar económico y justicia. Los individuos ‎no pueden garantizar tales cosas por sí solos. La pandemia ha dado lugar a un anacronismo, ‎nos trajo nuevamente al concepto de la ciudad amurallada en una época en la que la prosperidad ‎depende del comercio global y de la circulación de la gente. ‎

Las democracias del mundo deben defender y mantener los valores que heredaron de las Luces. ‎Una renuncia global al equilibrio entre poder y legitimidad causaría la desintegración del contrato ‎social tanto a escala doméstica como internacionalmente. Pero esta cuestión milenaria de la ‎legitimidad no puede resolverse al mismo tiempo que el esfuerzo para resolver la crisis del Covid-‎‎19. Todas las partes deben dar prueba de contención –tanto en materia de política doméstica ‎como en diplomacia internacional. Hay que establecer prioridades. ‎

Desde la época de las batallas de las Ardenas hemos evolucionado hacia un mundo prosperidad ‎creciente y hacia una mejor dignidad humana. Hoy estamos en un periodo de viraje. Para los líderes, ‎el desafío histórico consiste en manejar la crisis y construir a la vez el futuro. El fracaso podría ‎incendiar el mundo.

Henry Kissinger, ex secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, renunció a la presidencia de la Comisión de Investigación Independiente sobre el 11 de septiembre. Preside Kissinger Associates

Artículo bajo licencia Creative Commons  – La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND). – Fuente: «‎“La pandemia de coronavirus modificará ‎para siempre el orden mundial”‎» , por Henry Kissinger , Wall Street Journal (Estados Unidos) , Red Voltaire , 4 de abril de 2020, www.voltairenet.org/article209699.html

Información: Red Voltaire / Imagen: Red Voltaire

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, abril 29 del 2020

 

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