ES MÁS GEOPOLÍTICA LA QUE NECESITAMOS, SI NO QUEREMOS EXTRAVIARNOS

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En esta columna ya hemos subrayado la importancia creciente de Rusia en los asuntos mundiales. Incluso hoy, cuando se debe reflexionar sobre la pandemia del llamado coronavirus actualmente en curso, proveniente de China, y sobre cuáles serán o podrían ser sus consecuencias y efectos, puesto que indudablemente los habrá en el crecimiento de la economía global…

Emb. Jorge Álvarez Fuentes*

Interesantes lecturas y eventos recientes vuelven a demostrar la necesidad de incorporar la geopolítica en el quehacer internacional de México. Y, asimismo, en la urgencia que reviste, en la segunda década del siglo XXI, hacerlo de manera deliberada, asertiva, no como una mera aproximación al análisis simple en relación con los cambiantes escenarios y las peligrosas coyunturas que caracterizan nuestro tiempo.

En el último número de la revista Foreign Affairs Latinoamérica, correspondiente a enero-marzo del 2020, dedicado precisamente a los retos y encrucijadas que enfrenta Centroamérica, región respecto de la cual México supo invertir en las últimas décadas, muchas de sus capacidades de comprensión y actuación política, geopolítica, económica y de cooperación, hay también dos importantes artículos, uno sobre el presidente ruso Vladimir Putin y otro sobre la enorme responsabilidad que comparten tanto los Estados Unidos como Rusia en las tareas impostergables para prevenir una catástrofe nuclear. Este último artículo, sobre el llamado regreso del fin del mundo, ciertamente no pasará desapercibido para la diplomacia mexicana que tantos esfuerzos y empeños ha puesto en lograr el desarme nuclear.

En esta columna ya hemos subrayado la importancia creciente de Rusia en los asuntos mundiales. Incluso hoy, cuando se debe reflexionar sobre la pandemia del llamado coronavirus actualmente en curso, proveniente de China, y sobre cuáles serán o podrían ser sus consecuencias y efectos, puesto que indudablemente los habrá en el crecimiento de la economía global, haciendo más evidente y contundente aun, como en México es necesario y urgente comprender mejor, en detalle, a fondo, con una visión de 360 grados a estos dos actores preponderantes y a otros actores claves desde perspectivas diferentes, multidimensionales, y las razones de porque el análisis y valoración de la dimensión geopolítica requieren ser una labor sustantiva y permanente en los procesos de toma de decisiones y en las acciones y los programas de los gobiernos, de las empresas y de la sociedad civil.

Por ello, a manera de ejemplo, resulta de interés hacer referencia a la reciente visita a México del Ministro de Relaciones de Rusia, Serguei Lavrov, sin dejar de hacer notar que en 10 años un canciller ruso no había visitado nuestro país. En el Comunicado de Prensa, emitido por la Secretaria de Relaciones Exteriores, se subraya el interés de ambos gobiernos en mantener un diálogo político ágil y abierto sobre temas bilaterales y globales, así como en impulsar las relaciones económicas y de cooperación en distintos ámbitos. En el comunicado se hace también mención tanto a la importancia de generar «entendimientos» y mantener una estrecha comunicación en relación con los asuntos multilaterales, de cara a la «probable» participación de México como miembro no permanente del Consejo de Seguridad en el bienio 2021 – 22, como al interés de la parte rusa de mantener consultas sobre el comercio mundial del acero, entre otros asuntos económicos y comerciales mundiales de interés común.

Sin embargo, la noticia trascendental de la visita fue que en ella se hubiera comentado una eventual adquisición de helicópteros rusos, como lo revela el que haya habido una dura reacción de un subsecretario adjunto del Departamento de Estado. Cuánta razón le asiste al embajador emérito, Sergio González Gálvez, quien, a título personal, calificó en la prensa nacional de absurda una declaración hecha por el subsecretario para asuntos del hemisferio occidental ante un Subcomité en la Cámara de Representantes, de que México podría llegar a ser objeto de sanciones bajo la ley para contrarrestar a los [países] adversarios, si llegara a recibir ayuda militar de Rusia, en primer lugar, por tratar de aplicar una ley en forma extraterritorial contra otro Estado soberano, como lo somos, y, en segundo, por calificarnos como «adversarios», dados los históricos, complejos y múltiples lazos que nos unen.

Con alguna certidumbre, podemos estar casi seguros de que, si como antaño, se identifican, se comprenden y se asumen a cabalidad los intereses, junto con los alcances y parámetros geopolíticos de México, sin dejar de promover y defender el respeto de manera estricta al marco jurídico que sigue rigiendo a la comunidad internacional, la política exterior, las acciones diplomáticas y los negocios internacionales de nuestro país se podrán conducir de manera acertada.

A la luz de las anteriores consideraciones, es que más allá de la gestión, la orientación la dirección y el estilo de los gobiernos, en las empresas, empezando por las globales y las multinacionales, éstas han procedido a realizar cambios de fondo en la manera de conducir sus negocios internacionales, estando los mercados condicionados, fragmentados y sujetos a escenarios geopolíticos cambiantes e inciertos, habiendo retos, amenazas, pero también oportunidades colosales que provienen y se encuentran en el exterior, las cuales deben comprenderse, enfrentarse y aprovecharse, al punto de haber diseñado e incorporado a sus equipos ejecutivos, además de a los ya muy conocidos CEOs, a los nuevos Chief Geopolitical Officers o CGOs.

En México, bien haríamos en procurar, con la celeridad que los extraordinarios tiempos actuales reclaman, incorporar de manera plena y decidida, el análisis y la comprensión de la geopolítica en la toma de decisiones, en la actuación y en el seguimiento de los escenarios locales, regionales y globales, respecto de los efectos, resultados y logros, sin circunscribir el estudio y uso el de la geopolítica a los espacios puramente académicos, para no extraviarnos y conducirnos mejor en los asuntos mundiales, los gobiernos, las empresas, las organizaciones civiles y los individuos.

*Jorge Álvarez Fuentes: Licenciatura en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ex embajador de México en Líbano y Nueva Zelanda. Estuvo adscrito a la Embajada de México en Canadá como Encargado de los Asuntos Culturales y de Medio Ambiente. Encargado director para África y Medio Oriente en la S.R.E. México. Entre sus publicaciones destacan: “La diplomacia en acción”, “De cara al mundo» y “Bandera al viento” @JAlvarezFuentes

Información:  El Siglo de Torreón / Imagen: LVÁ

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, marzo 2 del 2020

 

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