EL PLAN DE TRUMP NO TRAERÁ LA PAZ A MEDIO ORIENTE (II)

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En la entrega de la semana pasada indicábamos que volveríamos sobre las reacciones palestinas al plan de paz promovido por Trump, concebido por Netanyahu y formulado por Kushner; también a las de otros países árabes y musulmanes y de la Unión Europea.

Emb. Jorge Álvarez Fuentes

En la entrega de la semana pasada indicábamos que volveríamos sobre las reacciones palestinas al plan de paz promovido por Trump, concebido por Netanyahu y formulado por Kushner; también a las de otros países árabes y musulmanes y de la Unión Europea.

De entrada, el plan, el timing y el curso de acción seguidos ponen de manifiesto, de nueva cuenta, el profundo desprecio por el derecho internacional junto con la proclividad a ejercer todo tipo de presiones con las que los Estados Unidos conducen ahora su política internacional; lo que ya hemos constatado con las agresiones recientes en contra de Irán (al punto que el congreso estadounidense ha prohibido a Trump lanzar un ataque militar contra Irán, «sin su autorización») y los recurrentes amagos estadounidenses en otras latitudes, como lo sabemos en México.

Por ello, no debe sorprender a nadie que los palestinos hayan renunciado a solicitar al Consejo de Seguridad la votación de una resolución en contra del plan, ante el incierto apoyo internacional. O que el presidente Mahmud Abbas reitere que el plan es violatorio de la legislación internacional, pretendiendo anular los derechos de los palestinos. En la reciente conferencia de seguridad de Múnich el primer ministro palestino Mohammad Shtayyeh fue muy claro al señalar que el plan no prosperará, sin dejar de subrayar ante esa audiencia, que los palestinos continúan abiertos y dispuestos a llevar a cabo negociaciones serias. Por otra parte, las presiones sobre Israel y respecto de los otros actores difícilmente van a disminuir. No es una casualidad que la oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, haya dado a conocer la semana pasada la lista de 112 empresas que se presume podrían ser cómplices en las violaciones de los derechos humanos de los palestinos, al operar y hacer negocios en los territorios ocupados, favoreciendo los asentamientos israelíes ilegales.

El gobierno de Israel ya ha declarado que cortará sus relaciones con la ONU – DH. Tampoco es casual que incluso los propios Estados Unidos hayan hecho una seria advertencia -y la hayan publicitado- para que Netanyahu no inicie, sin consulta previa con Washington, un proceso de anexión de los territorios cisjordanos, a pocos días de las terceras elecciones parlamentarias. A todo lo anterior se suma la escalada en las disputas comerciales que han llevado al bloqueo de las exportaciones agrícolas palestinas y a la suspensión de las compras palestinas de carne a Israel.

La Unión Europea ha rechazado la propuesta estadounidense, expresando su preocupación ante el plan, el cual podría darle más espacio de maniobra y control a Israel sobre los territorios en disputa con los palestinos. Josep Borrel, el nuevo jefe de Exteriores europeo ha enfatizado que la iniciativa estadounidense «se aparta de los parámetros acordados» por la comunidad internacional, que no son otros sino la solución de dos Estados, con base en las fronteras de 1967, la posibilidad de realizar intercambios de tierras mediante un acuerdo mutuo de paz, mismo que dé lugar a un Estado de Palestina soberano, independiente, democrático, contiguo y viable.

Para Turquía se trata de un plan de ocupación, nacido muerto, destinado a hacer sucumbir la solución de dos Estados. Jordania insiste en que la creación de un Estado palestino independiente y soberano, basado en las fronteras de 1967 es la «única vía para una paz global y duradera» e Irán ha declarado que el vergonzoso plan está simplemente condenado al fracaso.

Mientras Rusia aboga con gran astucia en favor de la realización de «negociaciones directas entre palestinos e israelíes para llegar a un compromiso mutuamente aceptable», Alemania ha subrayado que la única fórmula [para alcanzar la paz] es una solución negociada y viable de dos Estados, aceptable para las dos partes». Mientras tanto los países árabes se encuentran de nuevo divididos; un cálculo que seguramente influyó en el ánimo estadounidense. Mientras que los Estados árabes del Golfo han manifestado un tímido rechazo al plan «por tendencioso», en el Líbano se han encendido las alarmas, de suyo sumido en una gravísima crisis política y económica, el plan ha provocado zozobra y enojo, con movilizaciones de norte a sur. Para comenzar los campamentos de refugiados palestinos decretaron una huelga general.

Por su parte, Marruecos ha alabado la propuesta estadunidense por ser convergente con «su visión» del conflicto palestino israelí, añadiendo tener «aprecio por los esfuerzos constructivos de la administración Trump», no sin manifestaciones de rechazo internas. La Liga de Estados Árabes se ha pronunciado en contrario por ser «violatorio de los legítimos derechos de los palestinos». Egipto llama a las partes para que lleven a cabo una consideración cuidadosa y a fondo «de la visión estadounidense para conseguir la paz y abrir los canales de diálogo, bajo los auspicios de EU».

En el fondo el plan no tiene el objetivo de conseguir la paz, sino provocar cambios de visión y reacciones en una región inmersa en múltiples encrucijadas, buscando en primer lugar respaldar a un primer ministro y a un presidente sujetos a investigación criminal, que harán cuanto sea necesario para sobrevivir y ganar en un año electoral. La búsqueda y construcción de la paz internacional es siempre un largo y sinuoso camino, lleno de obstáculos, con avances y retrocesos, como los palestinos lo sabe bien desde hace décadas. El plan de Trump no será la puerta por la que se acceda a la ansiada paz en Medio Oriente.

*Jorge Álvarez Fuentes: Licenciatura en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ex embajador de México en Líbano y Nueva Zelanda. Estuvo adscrito a la Embajada de México en Canadá como Encargado de los Asuntos Culturales y de Medio Ambiente. Encargado director para África y Medio Oriente en la S.R.E. México. Entre sus publicaciones destacan: “La diplomacia en acción”, “De cara al mundo» y “Bandera al viento”

Artículo publicado en El Siglo de Torreón

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, febrero 24 del 2020

 

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