EL PLAN DE TRUMP NO TRAERÁ LA PAZ A MEDIO ORIENTE (I)

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El martes 28 de enero el presidente Donald Trump y el Primer Ministro Benjamín Netanyahu anunciaron juntos, lo que denominaron, «el arreglo del siglo»…

Emb. Jorge Álvarez Fuentes*

El martes 28 de enero el presidente Donald Trump y el Primer Ministro Benjamín Netanyahu anunciaron juntos, lo que denominaron, «el arreglo del siglo» al conflicto toral en Medio Oriente; uno haciéndolo en tono exultante, sabedor de que en unas horas sería exonerado por el Senado estadounidense, y, el otro, satisfecho y orondo, cuando ese mismo día la Fiscalía de Israel confirmaba que procederá con las acusaciones en su contra, por presunta corrupción.

De entrada, pongamos las cosas en claro: más que un plan para sentar las bases para construir la paz en Medio Oriente, para conseguir zanjar las históricas diferencias entre israelíes y palestinos, se trata de un proyecto político para avanzar los intereses estadounidenses e israelíes, que pretende lograr la rendición del pueblo palestino, socavando la legitimidad del actual liderazgo palestino, dadas las diferencias entre facciones y las pospuestas elecciones internas, para continuar volcándose en favor de la visión del líder israelí.

El liderazgo palestino simple y llanamente no fue parte del anunciado y esperado acuerdo. Por ello, resulta muy difícil de entender, aceptar y digerir, aún en tiempos de la post verdad y de los engaños mediáticos masivos, un presunto plan de paz para Medio Oriente, sin la participación de los palestinos. El plan, encargado a Jared Kushner, previó, desde un principio, no negociar con los palestinos, a quienes les ha sido presentado para su aceptación o rechazo, lo que han hecho de inmediato, calificándolo como «la bofetada del siglo».

El presidente palestino, Mahmoud Abbas ha reiterado que los palestinos están y seguirán comprometidos hasta poner fin a la ocupación israelí y establecer un Estado con Jerusalén oriental como su capital, señalando que se opondrán al plan por medios pacíficos y populares. Ningún conflicto internacional, ninguna otra amenaza grave y persistente para la paz y la seguridad internacionales, ha recibido tanta atención, por décadas, de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como la que le han prestado al conflicto palestino israelí, el cual es, también, no olvidar, un conflicto árabe israelí. Ahí están, incumplidas las resoluciones 194, 242 y 478 del Consejo, relativas al retiro de las fuerzas de defensa de Israel de los territorios palestinos ocupados, sobre las fronteras después de la guerra de 1967, sobre el estatus de Jerusalén, sobre la ilegalidad de los asentamientos de los colonos judíos conforme al derecho internacional.

El plan ha sido comunicado por Trump, su principal promotor, como «una oportunidad para que ambas partes ganen, para que haya una solución realista de dos Estados», insistiendo que «se resuelve el riesgo del Estado palestino para la seguridad de Israel.» Se asevera que el plan duplicará el territorio bajo control palestino; sin embargo, los territorios que Israel aceptaría ceder son pobres y sin valor estratégico. El futuro Estado palestino, «desmilitarizado», comprendería Cisjordania, «agujereada» por decenas de asentamientos judíos, junto con la actual Franja de Gaza (territorios que se comunicarían por túneles o carreteras confinadas o elevadas) y dos pequeños territorios en la frontera desértica con Egipto. El plan contempla «congelar» por cuatro años la construcción de nuevos asentamientos, reclamando a cambio que los palestinos reconozcan Jerusalén como «capital única e indivisible» de Israel como Estado judío. Se ofrece que la futura capital palestina se asiente en los barrios árabes de la periferia de Jerusalén este, pero sin incluir la ciudad vieja y la Explanada de las Mezquitas, tercer sitio más sagrado para todos los musulmanes. Además, deja sin posibilidad de que los palestinos expulsados de los territorios puedan reclamar en los tribunales sus propiedades, poniendo el fértil y estratégico valle del río Jordán bajo control militar israelí. El acicate del plan es económico: los Estados Unidos y otros países, aportarían 50 mil millones de dólares a la precaria economía palestina, aunque parte de esos recursos se destinen a Jordania y Egipto, países claves para la viabilidad del plan. El primero, a pesar de estar constreñido como aliado ha rechazado el plan de entrada; mientras que el segundo, con todo su peso e importancia en la región, ha hecho un llamado a los líderes palestinos para que consideren y estudien el plan, antes de rechazarlo.

En política nada es una casualidad, y los tiempos de la política internacional nunca lo son. El plan se anunció un mes antes de las elecciones parlamentarias en Israel, las terceras en menos de un año, y en las que Netanyahu volverá a poner en juego su prolongada sobrevivencia política. El hábil premier israelí y Trump dicen que «esperan obtener el apoyo» de los palestinos, sin que hayan faltado las declaraciones que señalan y repiten que «los palestinos nunca han perdido una oportunidad de perder una oportunidad». Acorralarlos. Aún cuando el plan no se lleve a cabo nunca, podría hacer volar por los aires lo que queda de los Acuerdos de Oslo, los cuales establecieron las relaciones de la Organización para la Liberación de Palestina y sus arreglos funcionales con Israel. Ciertamente las reacciones y posiciones iniciales de otros países árabes y musulmanes, de la Unión Europea, de algunos de sus miembros no se han hecho esperar. Volveremos sobre ellas, en una siguiente entrega, así como sobre los llamados temas de fondo: si acaso puede haber negociaciones directas entre palestinos e israelíes, el derecho de retorno de los refugiados, los problemas de fronteras y agua; y sobre las graves implicaciones para Jordania y el Líbano y la repercusión en el mundo árabe.

*Jorge Álvarez Fuentes: Licenciatura en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ex embajador de México en Líbano y Nueva Zelanda. Estuvo adscrito a la Embajada de México en Canadá como Encargado de los Asuntos Culturales y de Medio Ambiente. Encargado director para África y Medio Oriente en la S.R.E. México. Entre sus publicaciones destacan: “La diplomacia en acción”, “De cara al mundo» y “Bandera al viento”. @JAlvarezFuentes

Imagen: LVÁ / Publicado en El Diario de Torreón

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, febrero 17 del 2020

 

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