LA INTERVENCIÓN TURCA EN SIRIA

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La intervención en Siria da inicio desde la llegada de Erdogan al poder, apoyando al sunismo, del cual trata de erigirse en campeón. Como bien se sabe, Siria es un país mayoritariamente islámico suní, pero que es gobernado por la minoría alawi…

Dr. Román López Villicaña*

La intervención turca en Siria iniciada esta semana, tiene varios significados, dependiendo de la perspectiva en que se le analice. Pero en definitiva a quien mas interesaba dicha intervención es al presiente Erdogan, quien ha perdido parte de su amplia popularidad en las pasadas elecciones.

Turquía desde su establecimiento como república, abandonó su tradicional zona de influencia en los países árabes. Los árabes en parte desarrollaron su nacionalismo sobre una base anti turca. Esto hizo que Turquía viera mas hacia Europa, que hacia el sur. Por otro lado, una gran corriente migratoria turca se instaló en Europa contribuyendo a reforzar esta perspectiva.

No es sino hasta tiempos recientes cuando Turquía ha vuelto sus ojos hacia la zona árabe, en parte buscando mercados para su creciente industria, y ante el enriquecimiento de las monarquías petroleras del Golfo Pérsico. No es sino hasta el cambio de política del presidente Erdogan, con el llamado neo otomanismo, cuando hay una política hacia el área. También cabe agregar la política pro suní del presidente quien no solo se limitó a reforzar la religión en Turquía, sino a apoyar esta causa en todo el Oriente Medio.

La intervención en Siria da inicio desde la llegada de Erdogan al poder, apoyando al sunismo, del cual trata de erigirse en campeón. Como bien se sabe, Siria es un país mayoritariamente islámico suní, pero que es gobernado por la minoría alawi, que son el 15% de la población. Debe mencionarse que, durante el colonialismo francés, los alawíes colaboraron con los franceses y pasaron a formar las fuerzas armadas del futuro país, lo que explica la permanencia de los alawíes en la presidencia de Siria. La intervención a favor de los suníes se frenó como resultado del fortalecimiento del movimiento nacionalista kurdo, mostrando el fracaso de la política islámica del presidente Erdogan.

Los kurdos son una nación que no pudo organizar un Estado independiente, pues sus líderes políticos y la segmentación tribal existente, aunado al surgimiento de estados poderosos a su alrededor, no permitieron la consolidación del Estado, y llevó a la fragmentación de la nación kurda entre los estados vecinos. Hoy viven repartidos entre: Irak, Turquía, Irán y Siria. Cabe mencionar que la facción viviendo en Turquía ha buscado la autonomía o la independencia desde la creación de la república turca. Turquía por su parte no quiere hacer ninguna concesión hacia ellos, y ha tratado de destruir su movimiento nacionalista. El movimiento kurdo del partido de los trabajadores de Kurdistán, mejor conocido como PKK, ha tenido fases violentas, llevando a cabo actos terroristas a lo largo y ancho del territorio turco. De ahí que Turquía trate de impedir que los kurdos de los países vecinos le brinden apoyo a dicho movimiento.

Turquía ha llegado a prohibir el idioma kurdo, e incluso a los kurdos, se les llegó a llamar turcos montañeses, lo cual pasó a ser una forma despectiva de referirse a ellos. Muchos kurdos emigraron a Alemania, cuando esta necesitó mano de obra barata en los años sesenta. Pero lejos de restarle fuerza al movimiento nacionalista, las remesas que mandaban a Turquía sirvieron para mantener el movimiento y avivarlo.

Luego del fracaso, La política erdoganista dio un giro de 180 grados. Se reconcilió con el presidente Bashar Al Asad de Siria, y deja de apoyar al movimiento islámico en Siria. Los refugiados que fueron bienvenidos en un primer momento ahora son hasta perseguidos en las ciudades turcas. La reciente intervención se da con el apoyo de los Estados Unidos que eran aliados de los kurdos en la lucha con el Estado Islámico, y que el presidente Trump ha abandonado a su suerte.

Hasta ayer iban 23 milicianos y 11 civiles kurdos muertos, 1 soldado turco desaparecido y 60 mil desplazados. Turquía quiere establecer una zona de seguridad a lo largo de la frontera siria, que tenga una profundidad de unos 40 kilómetros de fondo, donde pueda asentar a los dos millones de refugiados sirios viviendo en el país, que hoy han pasado de ser indeseables.

Todo esto con el fin de recuperar su erosionada popularidad. Hay que estar al pendiente de la prensa para ver si se logran los objetivos de la intervención.

*Dr. Román López Villicaña: Dr. En Relaciones Internacionales por la UNAM.  Maestro en estudios de Asia y África por el Colegio de México. Maestro en estudios de Estados Unidos por la Universidad de las Américas de Puebla (UDLAP) y profesor de tiempo parcial en UDLAP. Colaborador en La Voz del Árabe. 

Imagen: LVÁ

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, octubre 14 del 2019

 

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