ANTÚN SAADEH: VISIÓN Y DOCTRINA NACIONAL SOCIAL SIRIO

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«A aquellos compañeros que murieron mirando el sol. A aquellos compañeros que murieron en el campo de batalla. A aquellos compañeros que dieron su sangre para darnos una vida mejor» Antún Saadeh

Luis Miguel Cobo

Hablar de Antún Saadeh es hablar de uno los grandes pero muy grandes de la política del Mundo Árabe y quizá del mundo entero,  en el siglo pasado Antún dijo mucho, verdades proféticas que hoy se ven y viven cumplidas.

Enemigo extremo del imperialismo, del sionismo, proféticamente publicó lo que sucedería en la gran Siria de aquella época, en el Líbano, acciones políticas que él miraba cercanas, pero que si el sirio y libanés se comportaba y pensaba de manera nacionalista, amando a la patria antes que otras cosas, se pudieron evitar, pero no sucedió así, fue lo contrario…

Al leer este pequeño legado, resumen de algunos de sus artículos publicados entre 1921 y 1925 en las revistas “Al Mayalah” y “Al Yaridah”, de aquellos años en la región, publicación que llegó a manos del periodista que definitivamente convencido de publicarlo íntegro en La Voz del Árabe hoy se entrega. Su lectura alienta a cualquiera, sin importar época, siglo, año, lo que sea, sus deseos y objetivos políticos y sociales, su línea política por obtener y continuar con la libertad fueron tan claras que deberían tomarse como ejemplo para los políticos actuales, del siglo 21, «que no lo hay», así con fuerza como la de él, con mentalidad nacionalista como la de Antún Saadeh; con respeto a los modernos, no los hay… Hoy los intereses son otros…

Antes de leer el valioso contenido del documento publicado, el que debe tomarse como un documento histórico, mentalmente viajemos a aquellos años, principios del siglo 20, cuando Sikes-Pokot ya había realizado en 1917 su atroz plan con el que dividieron el Medio Oriente, o al Mundo Árabe. Cuando Balfour visitó la región, en contra de la visita Antún lo declaró, contra el imperialismo francés y el británico, valientes declaraciones publicadas lo hicieron grande, un trabajo político arduo y sincero hizo una historia digna y muy nacionalista fue Antún Saadeh, de quien en breve publicaremos su biografía; fue vilmente asesinado por detractores que simplemente prefirieron el cruel futuro que hoy se vive por apoyar al imperialismo que, como en todas las historias imperialistas, prometieron todo lo que nunca cumplieron…  

Aquí comienza el pequeño legado que imprimió el Partido Nacional Social Sirio, en el que nos dice:

PRÓLOGO – Frente A una realidad desgarrante en la cual está sumergida la Nación Siria y todo el Mundo Árabe, no son pocos los que en todo el mundo se preguntan: ¿Cómo y por qué Israel, con sus escasos tres millones y medio de habitantes puede apoderarse de Palestina, instalarse inicialmente en asentamientos precarios, conseguir por medios ilícitos tierras y más tierras e ir en expandiéndose hasta ocupar la totalidad del territorio, forzando al 90% de su población al éxodo. ¿Sin haberse visto enfrentado a una real y organizada fuerza popular que se le opusiese para luego proclamar su estado teocrático? Todo el mundo se pregunta cómo pudo este pequeño Estado adquirir tanta fuerza, oponerse a sus vecinos árabes y vencerlos en más de una oportunidad, humillarlos y expandir sus fronteras, que no parecen tener límites geográficos.

Tampoco se concibe la audacia de su fuerza aérea volando 1200 km de ida y vuelta para destruir en Irak un reactor nuclear en construcción para fines pacíficos.

El último acto agresivo protagonizado por el Estado de Israel al invadir Líbano, país independiente, destruir sus ciudades bíblicas, usurpar sus tesoros arqueológicos, aniquilar su economía y cometer los más aberrantes actos de barbarie contra la población libanesa y contra los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, constituyen los actos de vandalismo más flagrantes jamás conocidos en este siglo. Crímenes que empequeñecen en su significado y alcances con los cometidos por el nazi-fascismo, denunciados, repudiados y condenados por todo el mundo, inclusive por los judíos que hoy, después de cuatro décadas, ocupan tierras cuya población vaga por el mundo. Tierras conquistadas por el mismo método empleado por régimen nazi.

Los premonitorios artículos que Antún Saadeh escribió allá por los años 1921 a 1925 que se trascriben en este artículo, demuestran de modo indiscutible la profética visión, la madurez intelectual y la capacidad científica que demostró poseer cuando señaló con pasmosa realidad el peligro que se cernía sobre no solamente Palestina sino sobre toda Siria. Sintió antes que nadie el efecto del desgarro sectario y confesional en la sociedad de autodefensa.

Antún Saadeh nacido en Líbano, en el año 1904, de familia cristiana, en la época en que los pueblos árabes eran sometidos a las subdivisiones de clanes, tribus y de comunidades religiosas, reclamó a viva voz la unión de toda la Nación Siria, que en el año de 1916 fuera dividida por el tratado anglo-francés de Sykes-Picot, que creó los actuales Estados de Irak, Kuwait, Siria (actual), Líbano, Jordania y Palestina (ocupada) y el Sinaí. Abogó por el laicismo. Por la separación de la religión de los asuntos de Estado. Fue de él la famosa sentencia: “Nuestras luchas religiosas en aras de ganar el cielo nos harán perder la tierra”.

Convocó a todos los pueblos de la Siria Histórica para que vuelvas a las raíces, diciendo: “Verán cuán unidos somos con nuestro origen pasado, en nuestras necesidades presentes y en nuestro destino permanente como nación creadora de civilizaciones y religiones”.

Líbano podía haberse ahorrado la actual ocupación israelí. Palestina podía haberse salvado y muchos males podían haberse evitado si los pueblos que pertenecen a Siria hubiesen adoptado la doctrina de Saadeh a tiempo.

Recién hoy después de haber sufrido lo que sufrió, después de haber saboreado la hiel de extranjero, vuelve Líbano a cobijarse bajo las protectoras y fraternales alas de Siria.

El propósito de las autoridades del Partido Nacional Social Sirio de México al brindar a los amigos mexicanos esta publicación, es ofrecer una somera introducción a la inmoral doctrina de Antún Saadeh y, por consecuencia, facilitar la comprensión de la problemática que afecta al Medio Oriente.

Firma: Partido Nacional Social Sirio (PNSS).

LUCES SOBRE EL MOVIMIENTO NACIONAL SOCIAL SIRIO – Lectura del pensamiento de Antún Saadeh antes de la fundación del movimiento.

¿Por qué Saadeh fundó el Movimiento Nacional Social Sirio?

¿Por qué de la lucha del Partido Nacional Social Sirio para imponer su doctrina?

Las respuestas pueden resultar muy extensas; más, creemos de suma utilidad echar un poco de luz sobre los motivos que impulsaron a Saadeh a fundar su Partido.

Nos referimos a sus propias declaraciones a modo de introducción primaria necesaria, para comprender los motivos que condujeron al nacimiento del Movimiento Nacional Social Sirio.

EL PELIGRO SIONISTA – Nadie pudo haber intuido como Antún Saadeh el peligro judío sionista con todas sus implicancias, como lo señaló en sus primeros artículos aparecidos por al año 1920. Tampoco nadie puedo vislumbrar en aquella época el método para combatirlo, como él. Ningún estratega militar o pensador social pudo formar una ida cabal sobre la situación nacional habiendo él comprendido en profundidad la realidad del mundo circundante y sus circunstancias, con la precisión expuesta en sus primeras publicaciones.

Descubre tempranamente, cuando no tenía más de 21 años, la gravedad del sionismo y el peligro que pendía sobre el destino de nuestros países. Alerta a la Nación fundamentando sus advertencias sobre el concienzudo conocimiento de la metodología del Movimiento Sionista y el inminente peligro que afrontaba Palestina.

Pasaremos revista sobre algunos escritos de Saadeh publicados en su temprana juventud antes de fundar el Movimiento.

En febrero de 1925, cuando tenía 21 años, publicó en la revista “Mayalah”, que editaba su progenitor, Dr. Jalil Saadeh, en San Pablo, Brasil, un artículo que tituló: La causa nacional sionista y sus alcances”, como réplica a la conferencia que el dirigente sionista Dr. Mosensen diera en San Pablo para la colectividad judía en su campaña “Por una patria nacional judía”.

De aquel extenso artículo extraemos: “Pese a todo lo entredicho y teniendo en cuenta que el Movimiento Sionista no gira sobre una planificada metodología, que sólo será enfrentada con éxito con otro movimiento organizado. Si los sirios permiten por inercia que los sionistas logren sus objetivos y se apoderen de Palestina, será por culpa de los sirios exclusivamente. Hasta el momento no ha surgido ningún movimiento sirio organizado que vele por el destino nacional sirio. Por lo tanto, enfrentamos el peligro de los codiciosos y agresores que nos ponen frente a la alternativa de seguir viviendo o morir, Sea cual sea nuestra decisión, la responsabilidad es nuestra”.

“En momentos en que debemos analizar un problema de vital importancia nos vemos en la necesidad de reconocer, con mucho pensar que mientras los judíos se reúnen frente a nuestros ojos en todas partes del mundo y se alían con el imperialismo, ningún movimiento de parte nuestra indica que las medidas de autodefensa se intentan, al menos por los dirigentes que suelen llegar a inmolarse en su afán de luchar solos. Pese a la ocupación de nuestras patrias, tanto por Gran Bretaña como Francia, no vislumbramos el surgimiento de un gran movimiento unido que emprenda la defensa de nuestros derechos en nuestra patria disculpada por extraños. Esta situación de parálisis da la impresión de que nos faltan hombres capaces, cosa que no se remediará con bravuconadas ni con manifestaciones patrióticas altisonantes. Si nos preguntaran: “¿Cómo permiten que los judíos compren sus tierras y los expulsan de ellas?”, no sabríamos qué responder”.

“No queremos desconocer en este momento el patriotismo de los sirios de Palestina, más nos parece que no es suficiente por no abarcar a toda Siria. Además de adolecer de la necesaria cooperación que asegura la permanencia de las naciones íntegras, mientras nuestra lucha se circunscribe a pequeños núcleos, nunca podremos ofrecer una adecuada defensa frente a las corrientes que pretenden barrernos de nuestro suelo.

“Cada sirio, viva donde viva, es responsable de la ignominia que cubre su patria. Del yugo que oprime su gente. Por lo tanto, es obligación de cada sirio que viva en Siria o en la diáspora, que coopere para salvar su patria integrándose a los movimientos y a las sociedades nacionales dedicadas al servicio de su patria, leal y eficazmente. En caso contrario ninguno estará a salvo de la vergüenza si nunca trató de evitarla”.

En mayo de 1925 publicó en la revista “Al Mayalah” un estudio titulado “Siria contra Balfour” ¹, en el que comentó la visita que Balfour hiciera a Palestina para asistir a la inauguración de la Universidad Hebrea. El artículo decía: “Hemos señalado el incremento del Movimiento Sionista haciendo notar el grave peligro que se cierne sobre Siria como consecuencia de ello. Hemos reclamado un cambio en la actitud poco digna de los sirios referente a las tentativas de la toma de Palestina y la subsiguiente amenaza de un desastre económico y político inminente. Hemos hecho especial hincapié en que la lucha contra el sionismo no debe circunscribirse sólo en Palestina de Siria”.

“La solidaridad total para conquistar la independencia y salvaguardar todo el territorio sirio no debe ser impedido por la división política que los imperialistas europeos han impuesto sobre Siria, divisiones que solo sirven a sus propios intereses y que ocultaron bajo las denominaciones de “Mandato” o “Protectorado”.

Nos halagó ver la reacción del pueblo traducido en masa contra la visita al territorio sirio del Sr. Balfour, que logró, en cierta medida, despertar cierto grado de solidaridad. Ese espíritu, insistimos, debe ser la base de nuestra actitud si apreciamos la libertad que merece ser vivida.

No obstante, las múltiples manifestaciones realizadas a lo largo y ancho del territorio sirio, expresado el repudio masivo a la persona de Balfour y su nefasta “promesa” dada a los judíos, no podemos negar la realidad de que los sirios han fracasado en colocar su causa nacional en el sitio correspondiente por su carácter grave para que sea resuelto según la voluntad del mismo pueblo sirio.

A los sionistas no les afecta el ruido a distancia; solo les asusta la muerte. Si hubiera existido en todo el territorio sirio un voluntario dispuesto a sacrificarse por su patria y matara a Balfour, la cuestión siria habría cambiado radicalmente para el punto de vista del sionismo. Los sionistas debían tener la certeza de que se enfrentan a un pueblo revolucionario y que su protector fue ajusticiado y que Siria estaba dispuesta a salvaguardar cada centímetro de su territorio con todas sus fuerzas y armas modernas y antiguas.

Las escaramuzas que ocurrieron entre sirios y judíos el 1° de mayo de 1922 en Haifa y otros lados, en las que murieron no pocos judíos, no pasó desapercibido. El resultado fue que muchas familias dejaron de pensar en trasladarse a Palestina y otras abandonaron Palestina y volvieron a sus países de origen.

Las protestas y manifestaciones realizadas contra la promesa de Balfour durante su visita al territorio sirio, no tuvo ni la mitad de efecto que causó las bajas sufridas en Haifa.

Debemos recalcar sobre la importancia de la fuerza organizada. Los pueblos que quieren defender su independencia deben oponerse a la agresión con todas sus fuerzas. Saberlo implica poseer una capacidad bélica de primer orden, además de una avanzada ciencia política. Sin esas premisas toda tentativa por mantener o lograr la independencia será inútil.

“Hago un llamado a toda la juventud siria, estén donde estén, para que se levanten como un solo hombre para salvar la patria de sus agresores. Quisiera verlos en plena tarea con precisión y coraje. Los que eluden este deber vivirán con su vergüenza toda su existencia”.     

LA UNIDAD Y LA CONCIENCIA NACIONAL – Se destacan en los escritos de Saadeh su fuerte fe en la unidad de Siria y su renacimiento en los artículos que publicó en “Al Mayalah” y en “Al Yaridah”. De todos ellos extraemos el siguiente artículo que nos aclara los pensamientos del joven Saadeh antes de proceder a fundar su Movimiento Nacional Social Sirio, cuyo objetivo fue lograr la unión de toda la Nación Siria y su renacimiento. Del artículo “La esperanza de la Patria”, publicado en “Al Yaridah” con fecha 4 de junio de 1921 (cuando apenas tenía 17 años), dijo “El pueblo sirio sufre la pobreza y la humillación de sus tutores imperiales. Espera de sus hermanos la ayuda desde allende los mares. ¿Acaso los defraudamos? ¿Traeremos sobre nuestras conciencias la vergüenza de haber traicionado a la patria? ¿Podemos, acaso, verlos sufrir como si viéramos una tragedia teatral? No. El sirio jamás le dará las espaldas a su patria cuando más lo necesita. Mas todo eso no bastará, debe materializarlo con hechos y servicios y Dios ayudará, sin duda, en esa tarea”.

Del artículo “Goraud y Siria” ², publicado en “Al Yaridah” el 18 de junio de 1921, dijo: “No entendemos cómo Siria puede sentirse orgullosa de Goraud, como si Siria fuera Francia. El general Goraud sirvió a su patria imperial aplastando a los sirios. Lo mismo hiso en Marruecos. Por eso Francia puede, con todos los derechos, enorgullecerse de él. Mas no sabemos de ningún servicio que Goraud haya rendido a Siria, más que haber detenido a los dirigentes políticos en Beirut y haberlos exiliado a Córcega, habiendo anulado la independencia de Siria en la batalla de salum. ¿Cómo pueden adular a quien los esclaviza? ¿Cómo pueden arrastrarse frente al que vino a libertarlos y los encarceló? ¿Acaso creyeron que con esas prácticas iban a lograr la independencia?

Del artículo “La Unidad Siria”, publicado en “Al Yaridah”, con fecha del 25 de junio de 1921, dijo “Mientras observamos cómo los grandes imperios buscan unirse a otros imperios para fortalecerse, vemos, por otro lado, naciones que todavía no se han independizado, que pugnan por dividirse. Cada provincia quiere constituirse en un Estado independiente, cuando son parte de un pueblo y de una misma nación. Con el agravante de que ni siquiera poseen el derecho de  decidir por ellos mismos sobre su destino. La determinación está en manos de los tutores que los gobiernan. Ellos acordarán, en última instancia, lo que más conviene a sus intereses imperiales. El comisionado francés Goraud dice que Líbano puede ser un gran Estado y yo digo que el Líbano sería mucho más fuerte y más grande si se une a Siria. Tendrá más fuerza militar y estratégica y se opondrá con más eficacia contra las ambiciones de Francia imperial”.

Del artículo “Los Sirios y la independencia”, publicado en “Al Yaridah” con fecha 10 de noviembre de 1921, dijo: “Uno de los factores más grandes que impidieron el logro de la independencia siria fue el fanatismo religioso. Ese mal que causó la parálisis de todos los miembros del cuerpo de Siria, que impidió el logro de su renacimiento y su ubicación entre las naciones vivas”.

“El fanatismo religioso frustró los anhelos sirios y resaltó los problemas del Líbano. Yabal Horan, Palestina y Siria. Si la nación Siria no remedia esos males a tiempo sufrirá grandes daños. Lo más extraño del caso es que los sirios no le prestan mayor atención a esos problemas, como si ignoraran su origen. Están ocupados en pequeñas rencillas. Seguirán así hasta el día en que el fuego arrase con todo; entonces llorarán arrepentidos. Hoy Siria sufre la dominación francesa por un lado y la opresión sionista por el otro lado. Es un justo castigo por no saber desterrar a tiempo los males del fanatismo y del sectarismo pernicioso.

Deben los sirios que aspiran a vivir en libertad, como los pueblos vivos, saber depender de su unidad y realizaciones y no de la retórica altisonante. Es obvio que la embestida del sionismo que ha penetrado en nuestras tierras es el mayor causante de nuestros males. Poseen organizaciones que operan sincronizadamente en muchos puntos y trabajan todos por la misma finalidad. El efecto inmediato de la adquisición de más y más tierras en Palestina es la emigración de  los habitantes. Si los judíos estuvieran solos en esta embestida hubiera sido fácil combatirlos y derrotarlos; los ayuda el imperio naval más poderoso jamás conocido en la tierra. Todos saben de las graves consecuencias que sobrevendrían si el sionismo triunfara, máxime cuando Gran Bretaña está de su parte y también saben de la imperiosa necesidad que tienen para unirse si no quieren car bajo las garras del sionismo. Los sirios deben saber que el fanatismo es la causa de las desgracias. Los dividió, dispersó sus energías, los debilitó y los desorientó. De otro modo Balfour no se habría atrevido a formularles SU PROMESA DE UNA PATRIA EN PALESTINA. Tampoco Francia habría podido avasallar el real poderío de la Nación Siria, que se habría levantado íntegramente como una enorme marea para borrarlos y volcarlos en el Mar Mediterráneo.

Los sirios deben dejar de luchar entre hermanos por cuestiones sectarias, deben desterrar esa abyecta práctica que vienen viviendo desde hace mucho tiempo, cueste lo que cueste. Para lograrlo deben emplear, unidos, todas sus fuerzas físicas, morales y materiales y estar preparados para cualquier sacrificio, tal como sucede con los pueblos que aman la libertad y la independencia.

CARTA AL ABOGADO HAMID FRANGIEH –  Todos esos escritos aparecieron en “Al Yaridah” y en “Al Mayalah” durante los años 1921 y 1925. Demuestran su temprana madurez y la clara visión que tenía Saadeh de la situación de su nación enfrentando al peligro sionista y el modo de combatirlo.

El 16 de noviembre de 1932 Saadeh fundó el Movimiento Nacional Social, cuyo objetivo fue unir a su nación para que pueda resistir al sionismo. Tres años después las autoridades francesas descubrieron el hecho, encarcelaron a su jefe y persiguieron a sus miembros.

Desde la cárcel Al Ramel, el 10 de mayo de 1935, Saadeh envió una respuesta a su abogado, Dr. Hamid Frangieh, en la que aclaraba las razones que tuvo para fundar su Partido Nacional Social Sirio.

El Dr. Hamid Frangieh fue uno de los que se presentaron para defenderlo frente al juzgado francés. Este es el texto de la carta enviada al Dr. Frangieh: “Era pequeño cuando estalló la guerra de 1914, no obstante, comprendí perfectamente la gravedad de las desgracias que se habían abatido sobre mi pueblo y me hice esa pregunta: ¿Por qué sufrimos en esta situación?

“Apenas terminó la guerra comencé a buscar la respuesta a este interrogante y averiguar el modo de resolver nuestros problemas políticos crónicos que nos saca de un problema para meternos en otro peor. Emprendí un viaje al exterior en el año 1920, cuando las bajas pasiones sectarias renacieron, antes de que hubiesen sido enterrados todos los muertos.

“Las cosas no eran mejores en la diáspora. Las prédicas negativas se habían extendido  y los emigrantes se dividieron en sectas, cuando todos eran sirios. Así nació la idea «libanesa» como resultado del poder de la Iglesia y su influencia. Lógicamente mi búsqueda no tenía la finalidad científica solamente. Pues la ciencia que no beneficia es igual a la ignorancia que no causa mal. Quería el diagnóstico para eliminar el mal. Llegué a la conclusión de que la principal causa fue la pérdida de nuestra soberanía nacional. A partir de ese conocimiento comencé a estudiar la cuestión nacional, social y sus derechos y su formación. El significado del término Nación y su complejidad ocupó poco a poco toda mi atención y fui quien se orientó hacia esa materia vital entre todos los políticos contemporáneos. Ellos se dedicaron a la acción buscando la independencia y se extraviaron del verdadero sendero. Yo busqué la libertad de mi nación y la independencia de mi pueblo en mi tierra. No cabe la menor duda sobre la enorme diferencia entre ambos conceptos. Siempre me empeñé en señalar en las sociedades donde actué o las que fundé sin haber tenido mucho éxito. Para más precisión diré que mi posición apuntaba más hacia los fundamentos básicos de la nacionalidad, mientras los demás actuaban dentro del espectro político.

Y se ha demostrado que la política por la política no trasciende a lo nacional. También llegué a la conclusión de que el accionar nacional integral que persigue la soberanía absoluta no puede soslayar el aspecto político. Decidí por lo tanto abordar el renacimiento nacional social moderno capaz de liquidar las antiguas creencias unificándolas, para crear una nueva ideología basada en la unión y la cooperación para la defensa de los altos y comunes intereses nacionales.

“Debido a que mis estudios sociales y políticos me habían permitido identificar a mi nación por medio de la conciencia exacta, que es fundamental en la reconstrucción nacional y el reconocimiento de nuestras necesidades e intereses sociales y políticas según nuestra realidad interior y exterior, llegué a la conclusión que debíamos implementar los medios que aseguren la protección del movimiento en su marcha ascendente. Por todo ellos decidí fundar un partido secreto con elementos jóvenes que no hayan sido contaminados por ideas permitidas. Fundé el Partido Nacional Social Sirio. Concentré todas las ideas y tendencias nacionales en «SIRIA ES PARA LOS SIRIOS Y LOS SIRIOS CONSTITUYEN UNA NACIÓN ÍNTEGRA» Los principios para la reforma social fueron: Separar la religión del Estado. La producción es la base del reparto de os bienes y del trabajo. La creación de un ejército fuerte, moderno, capaz de participar en las decisiones nacionales y en la defensa de la patria. Utilicé la clandestinidad del accionar partidista para evitar los ataques de los sectores que tienen su desarrollo y de las autoridades que impedirían su permanencia. Implementé la metodología individual en primer término y centralizado para evitar el caos interno y la posible formación de núcleos y competencias comunes en nuestra sociedad enferma. Propendí el progreso de las virtudes del orden.

“En la fundación del partido no tuve en cuenta el hecho de estar gobernados por un mandatario imperial. Los principios del partido tienen como vital objetivo unificar a la Nación Siria y asegurar su soberanía sobre si destino. Puesto que la permanencia del mandato en nuestro país es un asunto NO PERMANENTE, no tuve en cuenta lo que pensaría del Partido y lo que el Partido piensa de él. Lo dejaré para otra etapa, la etapa política.”

“Nuestro partido no e basa en el odio ni en el chovinismo. Se basa sobre el principio Nacional Social. El hecho de que el despotismo del mandato ayudó a acelerar la difusión del Movimiento en tiempo relativamente corto, es un asunto secundario, cuya importancia es relativa. Y si la lucha entre la voluntad de conquistar la independencia y la soberanía nacional y los intereses del mandato hace inevitable el choque frontal, se debe a la misma naturaleza de ambas posiciones irreconciliables.”  

¹ Sir Arthur James Balfour, primer ministro británico que en noviembre de 1917 produjo la declaración favorable a la creación de un hogar nacional para los judíos en Palestina. / ² El general Garaud comandó las fuerzas francesas que conquistaron Siria y el Líbano.

Traducido por: Pedro Tshakakian.

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EL MANDATO FRANCÉS DE SIRIA, llamado Mandato francés de Siria y Líbano hasta 1922, fue un mandato de la Sociedad de Naciones sobre la parte septentrional de Siria y sobre el Líbano, los dos territorios fueron anteriormente parte del Imperio otomano. El mandato fue creado tras la Primera Guerra Mundial y a través de la partición del Imperio otomano, determinada por las potencias victoriosas, siendo las más beneficiadas Francia y el Reino Unido. Durante los dos años que siguieron al fin de la guerra en 1918 y según los términos pactados en el Acuerdo Sykes-Picot que los británicos y franceses firmaron. Fueron los británicos los que controlaron la gran mayoría de la Mesopotamia otomana, hoy Irak, y parte de la Siria otomana, Palestina y Transjordania, mientras que los franceses controlaron el resto de Siria, Líbano, Alejandreta y otras partes del sureste de Turquía. En la primera parte de los años 1920, la Sociedad de Naciones formalizó el control que impusieron los británicos y los franceses sobre estos territorios por un sistema de mandatos y se asignó a Francia el Mandato de la Sociedad de Naciones de Siria el 29 de septiembre de 1923, lo cual incluyó los territorios que hoy constituyen los actuales estados de Siria y Líbano.

La administración de la región que bajo control francés se llevó a través de varios gobiernos y territorios distintos, incluyendo la Federación de Siria (1922-24), el Estado de Siria (1924-30) y la República de Siria (1930-1958), como también los estados más pequeños del Gran Líbano, el Territorio de los Alauitas y el Estado del Yébel Druz. El mandato francés de Siria duró hasta 1943, cuando emergieron dos países, los actuales Siria y Líbano y también la Provincia de Hatay, la cual se había unido Turquía en 1939. Las tropas francesas se retiraron de Siria en 1946.

EL ESTADO SIRIO FEDERADO DEL GRAN LÍBANO O MANDATO FRANCÉS DEL LÍBANO desde 1923, predecesor de la moderna República Libanesa, se había creado en 1920 como un Estado autónomo dentro del Mandato sirio.

Durante la Primera Guerra Mundial, el 16 de mayo de 1916 se había decidido dividir a la Siria Otomana en dos zonas de influencias franco-británicas que terminaría consumándose al año siguiente, como parte del esquema del régimen francés en 1920, se determinaría separar administrativamente a modo de federación la zona que le correspondiera como Siria francesa, surgiendo así el Gran Líbano cuyo objetivo sería proteger a las minorías católicas maronita y greco-armenias, como también a las ortodoxas, y que más tarde, en 1923, la dividiría en dos mandatos.

El nombre Gran Líbano desde 1920, surgiría por la incorporación de pequeños territorios, de las anteriores divisiones administrativas otomanas, al antiguo distrito autónomo del Monte Líbano que había sido establecido en 1861 para proteger a la población cristiana-maronita local.

Con esta nueva entidad territorial incluirían también a las minorías griegas católica-ortodoxa y armenias apostólica-católica que se habían quedado afuera, al igual que a una minoría islámica chiita, como la conformada por los drusos que había quedado alejada del Estado que le habían creado, ya que la otra de los alauitas tenían su propio Estado federado dentro de Siria que quedaría ubicado al norte del Gran Líbano.

El mandato francés en territorio sirio, que se lo administraría a modo de federación, fue creado por la Sociedad de Naciones al finalizar la Primera Guerra Mundial, cuando el Imperio Otomano fuera formalmente dividido por el Tratado de Sèvres en 1920, y en el que se decidió que cuatro de sus territorios en Medio Oriente debían ser mandatos temporalmente gobernados por el Reino Unido y Francia en nombre de la Sociedad de las Naciones.

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Información: Publicación directa del impreso: Partido Nacional Social Sirio / ANTÚN SAADEH – Visión y Doctrina Nacional Social Sirio. / Imagen: Agencias

La Voz del Árabe (LVÁ) – ESPECIALES – Cd. D México julio 12 del 2019

 

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