¿CRISIS DIPLOMÁTICA ENTRE MARRUECOS Y ARABIA SAUDITA?

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Aliada durante décadas, la situación nunca parece haber sido tan tensa…

Dr. Mohamed Badine El Yattioui*

Mustapha Mansouri, embajadora de Marruecos en Riad, fue llamada a Rabat para consulta. Si los dos Ministerios de Relaciones Exteriores guardan silencio sobre el tema, esto muestra la tensa situación entre los dos países. Muchas provocaciones sauditas han ocurrido en los últimos meses. La transmisión, a principios de febrero, por el canal saudita Al Arabia, de un informe sobre el «Sahara Occidental«, donde se cuestionó la marroquinidad del Sahara, pero el Polisario se presentó como el «representante exclusivo del pueblo saharaui«. 

Mohammed Bin Salman, príncipe heredero del trono saudí, parece no digerir varias decisiones de Marruecos. Primero, la retirada del ejército marroquí de Yemen. Desde 2015, Marruecos ha participado en la coalición liderada por Arabia Saudita contra los rebeldes Houthi. Pero es un conflicto que ya ha matado a al menos 10.000 personas desde 2015, haciendo que la ONU diga que es la peor crisis humanitaria del mundo ahora. Antes de convertirse en príncipe de la corona del reino, en su calidad de ministro de Defensa, Mohammed Bin Salman estaba en primera fila para llevar la terrible represión en Yemen contra el Houthi al que acusó de ser manipulado por Irán para dañar a los intereses saudíes. A pesar de la oposición de Riad, el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU está investigando los crímenes de guerra allí.

Además, la neutralidad marroquí en la crisis de Arabia Saudita-Qatar, que ha estado ocurriendo desde mayo de 2017, no ha sido apreciada por Riad. Rabat incluso había propuesto su mediación. El argumento oficial es el apoyo acordado por Qatar a grupos terroristas y a Irán. La realidad es otra. Este país ha intentado durante varios años llevar una agenda diplomática diferente a la de Arabia Saudita en ciertos temas, situación que resulta inaceptable ante los ojos saudíes. No obstante, Qatar no puede tener las mismas posiciones que Arabia Saudita respecto a Irán. Doha y Teherán, por ejemplo, tienen intereses económicos ligados a un enorme territorio gasero, North Field, que se extiende sobre sus aguas territoriales y el cual explotan en conjunto. Además, Riad parece blindado por el apoyo de Donald Trump. Esta crisis tiene en realidad causas mucho más significativas que se remontan a las “primaveras árabes”. Desde 2011, Qatar ha aumentado su influencia en el Medio Oriente y en el Magreb, apoyando a los partidos originados de la Hermandad Musulmana, agrupación que es aborrecida por la monarquía saudí. Egipto ha sido el revelador de las divergencias de los puntos de vista entre los dos vecinos, porque Doha dio un apoyo infalible al presidente Mohamed Morsi, elegido democráticamente a pesar del golpe de Estado del general Al Sissi en 2013, ampliamente apoyado por Riad y Emiratos. La primera crisis importante tuvo lugar en 2014, cuando los saudíes pidieron a las monarquías del Golfo retirar a sus embajadores de Qatar. Dicha situación duró ocho meses, y se presentó bajo las mismas circunstancias actuales: el apoyo de Doha a la Hermandad Musulmana. Actualmente, la región, contrariamente a la voluntad saudí, no está dividida en dos sino en tres bloques. El primero está dirigido por Irán, y tiene como aliados a Siria, y a actores no estatales como las milicias chiitas iraquíes, el Hezbollah libanés y los Houthis en Yemen. El segundo bloque está dirigido por Arabia Saudí; sus aliados son los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Jordania y Egipto. El tercer y último bloque está dirigido por Turquía, con Qatar y los diferentes partidos que emanaron de la Hermandad Musulmana, establecidos en diferentes países de la región.

El riesgo para los saudíes consiste en haber alterado la estabilidad regional cuando su prioridad era la de hacer frente al aumento de poder de Irán a nivel político y económico. Turquía está claramente del lado de los qataríes. El parlamento turco votó en 2017 por el despliegue de tres mil hombres a una base en Qatar (proyecto que data de 2014). Las exigencias saudíes son el cierre de la cadena Al-Jazeera, el cese del financiamiento de numerosos periódicos (Al-Araby al-Jadid, Al-Quds al-Arabi y la edición árabe del Huffington Post), así como detener el apoyo y el asilo de Hamas y de la Hermandad Musulmana (como el célebre Youssef Al Qaradawi). Erdogan no puede permitirse perder su último aliado regional.

Podemos hablar también de la candidatura de Marruecos para el Mundial de futbol de 2026. Fue un fracaso y uno puede preguntarse sobre la posición de Arabia Saudita, que no ha dudado en apoyar a Estados Unidos (con Canadá y México). Pero eso no es todo porque el 16 de diciembre de 2018, la federación de fútbol saudí en el sorteo de los cuartos de final de la Copa de clubes de campeones árabes publicó un mapa de Marruecos amputado de su Sahara. El mapa finalmente fue retirado bajo la presión de Marruecos. Finalmente, después del asunto Khashoggi, Mohammed Bin Salman decidió ir a Egipto, Túnez, Argelia y Mauritania. Pero no a Marruecos, el Reino de Marruecos no hubiera querido apoyar al Príncipe heredero en este caso.

Los dos reinos tenían muy buenas relaciones desde hace décadas. En la política exterior coincidieron varias veces y las relaciones económicas bilaterales son buenas. Pero las excelentes relaciones con los reyes Fahd y Abdallah parecen muy lejanas. La voluntad de Mohamed Bin Selman de imponer su punto de vista parece ser algo fundamental de su estilo que sea a nivel doméstico o a nivel internacional. Además, Marruecos parece querer más apoyo de los saudíes para la recuperación de su Sahara. Rabat parece ser más exigente en la relación bilateral y parece querer más reconocimiento de su apoyo casi permanente a Riad en los últimos años.

Las próximas semanas serán reveladoras en cuanto a la relación bilateral. Aliada durante décadas, la situación nunca parece haber sido tan tensa…

*Dr. Mohamed Badine El Yattioui es profesor de tiempo completo UDLAP en Relaciones Internacionales y miembro del Seminario Permanente sobre el Islam de la UDLAP. Presidente del Think Tank Nej Maroc. Colaborador de La Voz del Árabe.

Imagen: LVÁ

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, febrero 14 del 2019

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