DIME DE QUÉ PRESUMEN Y TE DIRÉ DE QUE ADOLECEN

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Y ahora, ¿cuál fue la excusa para acometer con tan aberrante bombardeo contra Siria? El pacífico país a quien hace 7 años le robaron su característica paz…

Mauricio Saraya Ley*

A pocas horas de que las amorales élites sionistas movieran los hilos de sus títeres de última generación, entre los que destaca el actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Donald Trump, un ser tan inepto y prepotente como abominable, Siria vuelve a sumergirse en la desesperanza que la indiferencia y falta de solidaridad del resto del mundo le demuestra.

Y ahora, ¿cuál fue la excusa para acometer con tan aberrante bombardeo contra Siria, este pacífico país a quien hace 7 años le robaron su característica paz? La misma que nos vienen restregando desde hace ya demasiadas guerras: «somos los defensores del terrorismo mundial y el uso de armas químicas» y yo me pregunto, ¿de verdad somos tan estúpidos como para volvernos a tragar semejante farsa?

En Irak jamás se encontraron dichas armas biológicas, así como tampoco se resarcieron los incontables daños causados por la prepotente invasión militar estadounidense. Dudo mucho que Siria sea una situación diferente, pero en todo caso, ¿no se supone que la limpieza debería empezar dentro de casa?

Estados Unidos, por mucho la nación más enferma del mundo desarrollado, es una víctima más de las atrocidades que el más profundo terrorismo implementado por su propio gobierno ha venido perpetrando sobre esa adormecida población, que mientras permanece sistemáticamente distraída está siendo aniquilada por aquellos que supuestamente están para protegerla.

Si empezaran por prohibir el indiscriminado uso de venenos como el Gilósofato, la proliferación de organismos genéticamente modificados, la invasión de carcinógenos como el aspartame, la floración del agua potable, aderezada con incalculables cantidades de diversos tóxicos y metales pesados, así como los miles de disruptores hormonales utilizados tanto en alimentos como en productos de limpieza personal y de hogar, parecería tener más lógica sus acciones. No obstante, se presumen más preocupados por defender a unas decenas de extranjeros que de proteger a su propia población, que ya suma en millones de víctimas anuales a quienes están envenenando con el agravante de saber que los están haciendo.

Las fraudulentas y genocidas instituciones como la CDC (Central for Disease Control), y la FDA (Food & Drugs Administration) son tan solo dos de los más destacados parapetos que lejos de proteger a la población la enferma y aniquila siguiendo una agenda terrorista que nada tiene que ver con teorías de conspiración, sino con tristísimas realidades que se evidencian cuando se mira el catastrófico crecimiento de enfermedades que nada tienen que ver con la genética sino con la política interna, siempre al servicio de las corporaciones transnacionales agroalimentarias y farmacéuticas.

La nación con el mayor índice de adicciones, drogadicción y narcotráfico del mundo, líder en asesinatos escolares por medio de armas de fuego, con una deuda externa que la coloca en apabullante quiebra económica, tan sólo sostenible a través de su economía generada por la guerra, una vez más en contubernio con Inglaterra, también conocida por su histórica falta de moral como la pérfida Albión, y Francia, la tercera fiel sirviente de los intereses sionistas, pretenden venderse al resto del mundo como defensoras de la humanidad, cuando no han llegado a comprender en realidad lo que el término humanidad significa.

La impotencia de cambiar el curso de tanta injusticia me provoca a denunciar tanta hipocresía de dichos gobiernos que, sin el menor pudor, siguen acometiendo con su ya característica falta de ética, contra todo aquel que entorpezca aunque sea involuntariamente su insaciable enriquecimiento.

Al final nos damos cuenta de que Siria si es culpable: por ubicarse en una localización geográfica tan estratégica, por pretender ser autónoma y soberana, y por existir en un mundo donde el único valor que prevalece es el dinero, aunque su alcance nos conlleve al exterminio del propio planeta.

*MAURICIO SARAYA LEY – Creador de conceptos publicitarios recibió premios: “El Heraldo”, “La Letra Impresa” y “Premio Nacional Rincón Gallardo”. Más de veinte años en área creativa y dirección de arte. Escribió varios ensayos. En 2003 publica novela de suspenso “Efervescencia”. Ha escrito guiones para TV. Se han hecho adaptaciones de sus cuentos para cortometrajes. En “Ruido”, su cuarto libro, novela de denuncias con propuesta filosófica. Ha escrito variados e interesantes artículos de fondo para La Voz del Árabe desde su fundación.

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – Cd. de México, abril 15 del 2018

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