NUEVA TREGUA EN SIRIA

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Con el equilibrio prevaleciente donde Al-Assad tiene ahora la ventaja, y apoyado por aliados sólidos en Teherán y Moscú, no es realista esperar que negocie su caída.

Nouhad Mahmoud*

Después de derrumbarse el acuerdo sobre el cese de hostilidades en Siria el pasado mes de febrero, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, anunció el lunes que un nuevo acuerdo con Rusia reemplazaría ceses del fuego localizados y fragmentados con una tregua reavivada en todo el país, mientras que el enviado de las Naciones Unidas, Stefan di Mistura, y los líderes mundiales lidian para poner nuevamente en marcha vacilantes conversaciones de paz. En París, para celebrar reuniones sobre la crisis siria, el secretario Kerry dijo que Rusia se había también comprometido a limitar la habilidad del gobierno sirio de sobrevolar zonas civiles.

La oposición siria acusa al ejército del presidente Bashar al-Assad de violar la tregua, bombardeando hospitales y objetivos civiles al norte de Siria y alrededor de Damasco. Una escalada militar, incluyendo nuevas unidades militares iraníes, fue observada. La retórica del régimen de luchar hasta el final fue otra señal de la dirección de la guerra civil.

Kerry dijo que Estados Unidos y Rusia compartieron su declaración con los demás países que participan en las conversaciones para terminar el largo conflicto sangrado de Siria. Advirtió que el acuerdo significaría poco si no es apoyado por las partes en el terreno. “Estas son palabras en un pedazo de papel, no son acciones… dependerá de los comandantes en el campo y de las partes interesadas, que nos incluye a nosotros”. No está claro, hasta ahora, si su declaración detendrá efectivamente la violencia o si Rusia y Siria lo ven de la misma manera. La primera señal vino de Damasco, cuyo gobierno anunció una reanudación de dos días de tregua dentro y fuera de Aleppo, ignorando flagrantemente la declaración de París.

La imposición de un alto el fuego en Siria fue casi imposible: los ataques contra el Frente al-Nusra, vinculado a Al-Qaeda, y el Estado Islámico seguían siendo permitidos. Estos grupos están luchando en las mismas zonas, dificultando la distinción entre los ataques que violan el alto el fuego y los que no. Esta confusión permitió al régimen y a sus aliados hacer lo mismo y elegir como blanco áreas tomadas por la oposición, que son en su mayoría moderadas.

En su nueva declaración, EU y Rusia se comprometieron a desarrollar un “entendimiento compartido” en este punto, como un paso hacia la eventual reactivación de conversaciones de paz. El último intento para revivir una tregua nacional vino mientras las naciones trabajaban para conseguir que los grupos del gobierno sirio y la oposición regresen a la mesa de negociación la próxima semana en Viena, donde las negociaciones en Ginebra para asegurar una transición política se tambalearon el mes pasado. El Comité de Altas Negociaciones de la oposición dejó las conversaciones tras acusar a las fuerzas de Al-Assad de violar la tregua y bloquear la ayuda en áreas fuertemente golpeadas.

Marc Ayrault, ministro de Exteriores francés, dijo después de la reunión en París que “las conversaciones deben tener lugar la próxima semana”. Agregó que Irán, aliado de Al-Assad, debería ser incluido, expresando su esperanza de que el nuevo acuerdo entre EU y Rusia sea “no solamente otra declaración… debe ser respetado”.

Aún no hay indicios de que las partes estén más cercanas a un acuerdo sobre el principal punto de fricción, sobre si Al-Assad puede ser parte del futuro gobierno. Los limites han sido igualmente manifestados por ambos lados opositores con relación a este asunto.

Con el equilibrio prevaleciente donde Al-Assad tiene ahora la ventaja, y apoyado por aliados sólidos en Teherán y Moscú, no es realista esperar que negocie su caída. Cualquier periodo de transición significa finalmente su salida del poder. No mostró ninguna señal de vacilación sobre mantenerse en su puesto, pese al difícil momento que atraviesa.

La división de la oposición y la fluctuación de apoyo por parte de sus aliados, local e internacionalmente, hicieron al conflicto sirio largo, sangriento y destructivo. Después de cinco años de crisis, se ha negado a los rebeldes sirios el armamento efectivo para defender sus áreas y mantener sus posiciones, las cuales fueron duramente peleadas. Revertir los resultados de la guerra catastrófica, principalmente sobre los cambios demográficos impuestos al pueblo sirio, no será posible con el actual equilibrio de fuerzas. Ninguno de los dos lados cuenta aún con el proceso político para terminar el conflicto.

*Nouhad Mahmoud – El autor fue embajador de Líbano en México entre 1999 y 2011 nouhad47@yahoo.com

La Voz del Árabe (LVÁ) – EDITORIAL – El Universal – Cd. de México, mayo 16 del 2016

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